Carlos Pérez Llana, ex embajador argentino en Francia, analizó los distintos tipos de sistemas que pueden encontrarse en todo el mundo y destacó que hay un prejuicio respecto del rol que poseen
“La temática de la monarquía se puede analizar desde distintas grillas de lectura. Es una fórmula de gobierno histórica, emparentada con los sistemas ya sea por el lado de la religión o lo terrestre”, dijo como introducción y explicó que “si nos vamos para atrás, para ver una monarquía que fundó un Estado, sin duda lo más viejo es China, que aparece en el siglo III o IV a. C.”.
Pérez Llana, actual vicerrector para asuntos internacionales de la Universidad Siglo XXI, señaló que en general se desconoce cuántas monarquías hay en el mundo. “Hay aproximadamente 20 monarquías fundadas en la familia y la tradición, y, por otro lado, dos marxistas-leninistas que tienen el traspaso del poder dentro de la familia, como Corea del Norte y Cuba”, explicó.
Consultado por los reproches que han recibido algunas monarquías europeas en las últimas semanas, el ex embajador señaló que “pretender asemejar todos estos sistemas sería un error, porque lo único que tienen en común es que hay alguien llamado rey, y que a su vez transmite su poder a un familiar”.
- Usted indica que también es erróneo pensar que no tienen una función útil.
- Se debe desmitificar el preconcepto de que no sirven para nada. Yo no soy monárquico, pero se debe explicar por qué algunas de estas monarquías tienen legitimidad. Por ejemplo, hay dos monarquías que tienen que ver con la identidad nacional y que explican la legitimidad, son Bélgica y España. Si en Bélgica no existiese monarquía, hoy estaría fracturada, es el país que corre más riesgo en Europa de una división. Gracias al monarca, Bélgica estuvo 3 años sin gobierno, y ahora trata de sobrevivir.
- ¿Qué sucede, en tanto, con el caso de España?
- En España, después del affaire del rey Juan Carlos muchos creímos que perdería su legitimidad, pero se mantuvo. Hoy pasaría algo igual a lo de Bélgica. Sacando al mundo catalán y al vasco, hay un gran apoyo a la monarquía por el temor a la fractura. En medio de la crisis, la gente ve al monarca como el que continúa frente a gobiernos que van a circular, por los que ganan o pierden en las elecciones. Muchos ven a la monarquía como el Estado que perdura.
Pérez Llana se refirió también a otras monarquías europeas, como las nórdicas, que “vienen de una tradición histórica, con un poder muy reducido”, dijo y señaló los casos de Noruega, Suecia y Dinamarca. “Son monarquías muy austeras y, salvo algún affaire amoroso de algún rey, no hay denuncias de corrupción”, explicó.
- Sin embargo, no todas las monarquías han presentado estas características.
- Donde sí ha habido denuncias de corrupción fue en Holanda, con el príncipe Bernardo, una monarquía que ahora comienza a sufrir las consecuencias del desgaste de la crisis. De todas formas, el desgaste que tiene que ver con las instituciones también puede salvar a las monarquías. El problema que tiene Holanda en la actualidad es el de perder la “AAA” en su calificación de los bancos. Está surgiendo allí una derecha neopopulista y la monarquía no ha tenido mucha legitimidad por sus gastos. También es una monarquía vinculada a la sobrevivencia de una historia y a la vez muy rica.
Otras monarquías
El diplomático aclaró que las europeas no son las únicas en el mundo, a pesar de que son las que más exposición tienen. “Hay monarquías vinculadas al mundo árabe, donde hay una gran mezcla de tradición y religión, como el caso de Marruecos, Jordania, Arabia Saudita, Kuwait; y algunas asiáticas como el caso de Tailandia, Brunei y Japón, que mantiene un bajo perfil pero a nadie se le ocurriría cuestionarle su monarquía”, aclaró.
Explicó que algunos sistemas vinculan al Estado con la religión, como en Marruecos; en otros, como la monarquía saudí, “es la jefa de una de las ramas del sunismo, a su vez rama del islamismo”; y en Asia, se encuentra el caso de Tailandia, que también ha sobrevivido por la monarquía, “porque es un país muy dividido entre el campo y la ciudad”.
- Muchos de los reproches se producen por los gastos que se originan desde estas monarquías.
- Claro está que existen los reproches, porque se trata de personas que pierden contacto con la realidad y viven en una burbuja. En Corea del Norte, por ejemplo, se gastan millones de dólares para un abortado proyecto de un misil, y a la vez tiene que estar pidiendo dinero a Estados Unidos y Naciones Unidas para que la gente pueda comer.
Finalmente, Pérez Llana expuso el caso de Gran Bretaña, “donde no se puede entender el rol de la monarquía si no se percibe que para el inglés común los símbolos son tres: el manejo del dinero, la religión anglicana y la monarquía”, dijo. Sostuvo que sin estos tres puntos, “los ingleses se quedan sin identidad nacional”.
El ex embajador explicó que se trata de una monarquía que tiene legitimidad en la historia por su rol en la 2ª Guerra Mundial, y que si no existiese, tendrían problemas de fractura. Consideró que en ese caso perderían su carácter de potencia regional, “lo que le permite tener cierto rol internacional, pues de entrada en una asamblea de Naciones Unidas, Gran Bretaña tiene 20 o 30 votos”.
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