En las pescaderías de Paraná no paran de filetear y cortar las postas por la gran demanda. A un mes de Semana Santa confían en una gran temporada. Su costo es menor que la carne roja y el pollo.
Por estos días en la pescadería de avenida De las Américas el kilogramo de sábalo cuesta 10,90 pesos y aseguran que el valor no se modifica desde hace más de seis meses. El despinado cuesta 16,90 pesos el kilogramo, pero afirman que la cantidad de carne es prácticamente la misma.
Además hay una buena oferta de bogas que traen de Villa Paranacito, el kilogramo de uno de los pescados más buscados para las mesas de los entrerrianos tiene un costo de 24,90 pesos.
Como hace tiempo no pasaba se encuentran muchos pescados de línea especiales para hacer fritos. El kilogramo de patí, mandubé o moncholo vale 16.90 pesos.
Eso sí, uno de los preferidos son los filetes de tararira, pero no es tan fácil de encontrar. En el tradicional local del sur de la ciudad, se consiguen a 32,90 el kilogramo. Para los que prefieren los pescados de mar, también tienen la opción de comprar un filete de merluza a 29,90 el kilogramo. Este tipo de pescado es traído de Mar del Plata porque, además de ser el mejor del país, tienen aceitados los contactos de logística.
Costumbres
En las pescaderías de Paraná coinciden en afirmar que “todavía se sigue manteniendo la tradición católica de no comer “carne roja” los días viernes respetando la Cuaresma. Ya sea en Puerto Sánchez o en las pescaderías del sur de la ciudad están vendiendo “muy bien” y lo más importante es que vienen trabajando de esta manera desde hace varios meses.
Los especialistas analizan diferentes variables del porqué del éxito, aunque la más fácil de deducir es que el precio, en comparación con las carne roja, el pollo o el cerdo es mucho más conveniente. Por ejemplo para que 10 personas queden satisfechas comiendo pescado frito hay que comprar unos seis kilos de mandubé. Es decir que por 160 pesos se aseguran la comida de una buena cena. En comparación, hoy el kilogramo de costilla de ternera de primera calidad se encuentra en 43,75 pesos.
Paladares finos
Claro que también están los paranaenses de paladar fino que se acostumbraron a comer salmón rosado. Sin que les tiemble el pulso pagan buen dinero para llevarse una pieza tan preciada en el mercado internacional.
El kilogramo de salmón, que es traído directamente de Chile, en Paraná se consigue a 95 pesos. Claro que nadie va a comprar semejante cantidad. Con cuatro filetes se hace una comida para cuatro personas.
Comparación
En Puerto Sánchez el kilogramo de mandubé cuesta 15 pesos, mientras que el de dorado y surubí 20 pesos.
El mandubé es uno de los pescados que más se compran porque se puede hacer a la parrilla, al horno o frito.
En las pescaderías que se encuentran en los diferentes puntos de la ciudad, el mandubé, se consigue a 16,90 pesos.
En comparación, por ejemplo, el kilo de costilla de ternera cuesta 43,75 pesos. En una de las mejores carnicerías de la ciudad el kilo de costilla de novillo vale 39,75 pesos. Mientras que el kilo de pulpa vale 47,99.
En tanto que el kilo de pechuga de pollo para hacer milanesas vale 39 pesos.
La mujer que fue pescadora y ahora está detrás del mostrador
El puesto de la Mary en Puerto Sánchez es un ícono de la historia paranaense, tanto que hoy le entregarán un reconocimiento por su trayectoria en el centro cultural y de convenciones La Vieja Usina.
Ayer en su local, que está de espaldas al río Paraná, tenía su cara salpicada con sangre de tanto que cortó postas durante toda la mañana. En un descanso que se tomó, dijo a UNO que “la venta está hermosa, mirá como tengo la cara, no pude parar ni para lavarme”, explicó.
Además de vender llama por teléfono a sus clientes para que se lleven el pescado fresco.
“Tengo de todo, pero con esta humedad se llena de moscas por eso hay que venderlos y entregarlos rápido”. La Mary tenía razón, ayer por la mañana la humedad rondaba el 80% y en la orilla del río se sentía mucho más.
Ella tiene para vender dorado, patí o mandubé a muy buenos precios. También tiene razones de sobra para ilusionarse con una muy buena temporada previa a Semana Santa. Ahora hay que esperar que los peces no se asusten con el comportamiento del río Paraná.
Con esto de las bajadas y las subidas repentinas “sienten el ruido (del agua) y se van para el fondo”, cuenta la mujer que antes de tener su puesto era una pescadora más de Puerto Sánchez.
A su barrio, uno de los asentamientos de pescadores más importante de Paraná, que sólo se compara con Bajada Grande, no paraban de llegar automóviles con clientes que se llevaban pescados para cocinar en el momento o para guardar y así tener en Semana Santa.
Al parecer este año el río se comportará un poco mejor y habrá más pique que en 2011, un año tremendo para los pescadores artesanales que viven de lo que sacan. Mientras tanto agradece que con la llega de Semana Santa, algunos por convicción y otros por tradición, vuelven a saborear las bondades del Paraná.
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