Nélida Chilo es supervisora de escuelas primarias del Ministerio de Educación de Salta. Hace unos días le tocó involucrarse con el caso del niño de 8 años que fue golpeado por otro de 14, en la localidad de Cachi. En diálogo con El Tribuno, habló sobre el incremento de casos de violencia escolar y sobre las acciones que se toman institucionalmente ante este tipo de situaciones.
Sí. Los chicos muchas veces practican juegos muy bruscos que terminan en accidentes graves, como en el caso del niñito de Cachi.
Lo llamó juegos...
Sí, preferimos pensar que no existe la violencia entre los niños, sino quizás la torpeza o la falta de contención del núcleo familiar, que genera este tipo de situaciones lamentables.
¿Qué tipo de casos le tocó ver?
En general casos que tienen que ver con juegos bruscos. Los chicos están muy influenciados con lo que pasa en televisión y tratan de imitar.
Por otra parte, se observa que muchos chicos insultan y son irrespetuosos. Esto, aunque no se trate de violencia física, es una inconducta que hay que tratar de corregir.
¿Hay también falta de respeto hacia docentes u otras personas de la comunidad educativa?
Hay de todo. Los chicos muchas veces se pelean, se insultan y a veces hasta lo hacen dirigiéndose a la maestra y a las autoridades. Creo que hay un discurso televisivo y de muchos otros ámbitos que hace que muchas malas palabras y hasta ciertas malas conductas estén como naturalizadas.
¿Los docentes están preparados para afrontar estas situaciones?
Los docentes están preparados, pero el rol de la familia es fundamental en la educación de los niños. La maestra no puede lidiar con algunas situaciones porque no tiene 2 o 3 alumnos, tiene 30 o 40.
¿Cómo se corrigen estas malas conductas en los menores de edad ?
Con diálogo. Se trata de darles apoyo psicológico y contención. Se entrevista a los padres y se trata de realizar, en conjunto con profesionales, talleres para contener al menor.
¿Cuál es su opinión sobre estas situaciones que tienen a la escuela como escenario?
Creo que todo tiene que ver con la falta de contención familiar. Un niño que recibe amor y contención es un niño feliz, que va a tener el impulso para hacer las cosas bien.
La ausencia de los padres y las situaciones de pobreza son factores que pueden influir en la conducta. Es nuestra obligación como sociedad ser reflexivos sobre este tema.
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