Muchas extras policiales y poco control

Las denuncias por mal uso de los helicópteros revelaron abusos en los "cupos de recargo". Crecieron 50% en tres años y demandan 6 millones de pesos por mes. Los asignan los comisarios y hay muchas denuncias, pero el ministerio asegura que hace auditorías.

Un jefe policial que contrataba a sus subordinados como mecánicos para su taller. Otro que organizó colectas para financiar un agasajo que nunca existió. Todo financiado con plata del Estado a través de los llamados "cupos de recargo", el sobresueldo que tienen los policías y cuya asignación depende, en gran medida, sólo de la decisión de los comisarios.

El sistema funciona para "multiplicar" la fuerza de trabajo de la Policía, pues se trata de la recarga horaria de los efectivos para poder cubrir operativos, allanamientos, eventos especiales y la necesidad de mayor presencia policial en la calle. Según aseguran en el Gobierno, esto ha permitido mejorar la seguridad. Pero también se denuncia la falta de control y la discrecionalidad en el manejo.

En tres años el uso de los cupos de recargo aumentó más del 50 por ciento y en muchos casos esas "horas extra" se convirtieron en uno de los principales ítems del sueldo de los policías. Se trata de una caja que algunas veces supera los seis millones de pesos mensuales que da un gran poder a los comisarios.

Las sospechas generadas luego del escándalo por el mal uso de los helicópteros policiales, a raíz de que el jefe del área les asignaba cupos a sus subordinados para que pagaran un curso dictado por él mismo, abrieron interrogantes sobre la arbitrariedad con la que se distribuyen. Las sospechas apuntan a que, en algunos casos, se otorgan estas extra sin cumplirse los trabajos para los que fueron asignados.

En el ministerio y la Inspección General de Seguridad se acumulan las denuncias por el uso irregular del sistema. En la mayoría de los casos se trata de presentaciones anónimas y se cree que son los propios policías los que reclaman a través de esa metodología.

Los cupos de recargo surgieron como forma de cubrir la falta de policías, por un lado, y también para hacer frente a la necesidad de reforzar operativos especiales. Cada cupo de recargo son cuatro horas de trabajo. Desde el año pasado, por cada uno de esos cupos se pagan 45,60 pesos gracias a que a través del decreto 3.398 se aumentó ese ítem.

Pero también aumentó fuertemente el uso del sistema. En 2007, se pagaban alrededor de 90 mil cupos por mes. Este año se llegaron a liquidar 137 mil. Si se saca un promedio por los 7 mil policías que están en trabajos operativos, son casi 20 cupos por cabeza, es decir 80 horas extra, o 10 días más de trabajo en un mes.

El poder de los jefes policiales para asignar estos cupos genera envidia en cualquier funcionario y también provoca recelo entre los subalternos. "El año pasado aumentamos lo que se paga y el policía comenzó a demandar más cupos. Logramos que se baje el ausentismo y se nota más presencia policial en la calle. Nosotros estamos conformes. Todos los cupos responden a una orden superior", aseguró Carlos Aranda, ministro de Seguridad.

El sistema no tiene una regulación específica y tampoco un límite. Aranda aseguró a Los Andes que ellos establecen un límite de 30 cupos por policía por mes (aunque además pueden hacer los llamados "servicios extraordinarios"), pero que el límite real es que "nadie puede trabajar más que las horas del día".

Visiones opuestas

Los encargados de elegir qué policías reciben los cupos son los comisarios y los jefes operativos. El proceso de asignación y la certificación del cumplimiento de ese trabajo queda registrado en un libro y la garantía de cumplimiento es una declaración jurada de los propios encargados de otorgarlos.

Además de lo ocurrido en el Cuerpo de Aviación policial, se investigan denuncias que rozan lo increíble. En una de ellas, por ejemplo, se menciona a un jefe que asignó cupos de recargo a sus subordinados, pero para crear un fondo para organizar una cena. Los policías cobraron y pusieron el dinero para el fondo, pero la reunión nunca se realizó.

El monto acumulado ronda los 20 mil pesos. Otra denuncia menciona a un comisario que tiene un taller mecánico en el que trabajaban efectivos que recibían cupos de recargo como parte de pago de esa tarea extra policial.

Las denuncias se acumulan, pero según explican desde la Inspección General de Seguridad son de difícil comprobación porque todo el registro depende de los propios denunciados.

En el expediente 492 de la Inspección, por ejemplo, figura una denuncia presentada el 14 de abril que involucra incluso a policías de Casa de Gobierno. "Denuncia Anónima. Irregularidades sobre cupos de recargo en dependencia policial, custodia gubernamental", dice la carátula del expediente.

Algunas veces se hacen auditorías para certificar esos trabajos, pero aun así es difícil el control. "Me ha tocado visitar una comisaría a la mañana y me dicen que los policías recargados están a la tarde. Vas a la tarde y te dicen que cumplieron la recarga a la mañana. Es complicado", explicó uno de los auditores.

En la Legislatura ya piensan en proponer algún mecanismo nuevo de control. "Lo que pasó con el Cuerpo de Aviación indica que no hay control. Nada hace suponer que esa discrecionalidad no ocurra en otras áreas de la Policía", opinó Luis Petri, diputado cobista. "Los cupos están pensados para mejorar la seguridad. El problema es si se están usando para otras cosas y si ese gasto se traduce realmente en mayor presencia policial en la calle", dijo Petri.

Para el ministro, las denuncias que aparecen por ahora no tienen entidad por ser de carácter anónimo.

"Hay comentarios, anónimos y esas cosas que no tienen trascendencia. El sistema es bueno y hay mecanismos de control. Si un comisario otorga cupos de recargo de una determinada manera, es porque responde a una política del ministerio que ya está planificada. Si detectamos cualquier irregularidad, eso será sancionado duramente. Además de los controles de rutina se hacen auditorías", aseguró Aranda.

Comentá la nota