Mucha preocupación provoca el creciente desequilibrio de los precios de la economía

La inflación es un tema aunque no lo parezca, y con gravísimas consecuencias futuras por la distorsión de precios que está provocando la política de controles gubernamentales, de acuerdo a un trabajo

El control del índice de precios cada vez tiene menos que ver con controlar la inflación: en base a datos oficiales, en el primer trimestre los precios de toda la economía aumentaron el doble que el IPC.

Esto surge de la evolución del Índice de Precios Implícitos (IPI) que utiliza la Dirección de Cuentas Nacionales para calcular el PBI a precios constantes.

El IPI comprende a los precios de toda la economía y tiene difusión trimestral.

En el 1er. trimestre el IPC mostró una variación de 3,1% mientras que el IPI lo hizo en 6,3%.

Precios regulados

El IPC —con 3/4 de sus componentes con precios regulados— va dejando de constituir un indicador de inflación para limitarse a reflejar la eficacia de los controles de precios.

El control de precios ha servido para mejorar la percepción de inflación por parte del público pero —además de componer (potenciar) el problema hacia adelante— deteriora el ya dañado clima de negocios, sin arrojar una mejora sustantiva en el índice.

La inflación en la primera mitad del año marcó 4,9%, 1,2% menos que en el mismo semestre de 2009.

La mejora es exigua —una reducción de 0,2% mensual— si se tiene en cuenta que a lo largo de todo este semestre hubo control de precios.

Alimentos y limpieza

Las compañías multinacionales de los sectores de alimentos, limpieza e higiene han advertido que no informarán sobre la evolución de sus costos —como, en clara violación a preceptos constitucionales, lo exige el inurbano funcionario para "autorizar" subas de precios.

Las compañías afirman haber sufrido subas de 5% en promedio en sus costos, pero temen la divulgación de información competitiva clave.

Para evitar confrontar, es probable que en los próximos meses comiencen a abundar los lanzamientos de nuevas versiones o marcas que permitan a las empresas sortear los controles.

El creciente desequilibrio de los precios de la economía genera preocupación sobre la marcha de la inversión y la posibilidad de un futuro estallido inflacionario.

Al optar por la mordaza a los precios como única estrategia de combate a la inflación, se generan tensiones insostenibles entre sectores con precios regulados y aquellos con precios libres.

El desequilibrio también se puede notar en la evolución comparada de los precios minoristas y mayoristas: desde la ruptura de la convertibilidad, los primeros han trepado más del doble en que lo hicieron los segundos. También el costo de la construcción se ha despegado largamente de los precios minoristas.

De esta forma se deprime aún más la inversión en general —y en los sectores regulados en particular—, realimentando el círculo vicioso: menos inversión que genera menos oferta, menos oferta que genera más inflación que se combate con más represión, que ahuyenta la inversión; y así sigue.

En el semestre, los precios libres crecieron 3 veces y media más rápido que lo que lo hacen los regulados (congelados, como las tarifas, o incluidos en los 'acuerdos'). Pero en junio lo hicieron 9 veces más.

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