El Sistema Único de Boleto Electrónico arribó a la región a principios de este año pero, a pesar de que muchas líneas colocaron las máquinas, éstas todavía no funcionan. Así es que el nuevo método, que prometía ofrecer la solución ideal a la escasez de monedas, está paralizado y los pasajeros siguen esperando por su implementación.
Con el objetivo de paliar la falta de monedas y agilizar el acceso de los ciudadanos a los medios de transporte público, la Secretaría de Transporte de la Nación lanzó hace dos años el Sistema Único de Boleto Electrónico (SUBE). Sin embargo, la mayoría de las líneas de colectivo de la región aún no lo han implementado y el malestar crece entre los pasajeros.
Es que, pese a que la instalación de las máquinas se ha realizado, en algunas unidades el sistema no está funcionando y los usuarios deben esperar el colectivo con la tarjeta magnética y las monedas en la mano ya que dependen del sistema que el transporte disponga para poder acceder al pasaje.
“Tenemos las máquinas colocadas en todas las unidades, pero todavía no andan porque estamos esperando que desde Transporte las habiliten”, expresó en diálogo con Info Región el encargado de la boletería de la línea 165, a la vez que admitió: “Todavía no hay un tiempo estimado de cuándo se pondrá en marcha”.
Frente a esta situación, los pasajeros se quejan por la falta de alternativas de pago ya que las monedas son cada vez más difíciles de conseguir y esto dificulta el acceso al viaje. Así, al no tener cambio, algunos usuarios admitieron que en Capital Federal optan por las líneas que sí disponen del SUBE, aunque eso no ocurre en el área metropolitana, donde las unidades que tienen el aparato en funcionamiento son escasas.
“En Capital tomo otros colectivos que sí lo tienen, pero cuando quiero subirme al 165 siempre me encuentro con el mismo problema. Hace más de un mes que están puestas las máquinas, pero siempre tienen el cartel que dice ‘no funciona’”, expresó Laura, que esperaba el colectivo en Lanús. Similar fue la experiencia de Carolina en el Cruce de Lomas: “Subimos varios al colectivo y, como la máquina de monedas dejó de andar y el SUBE no estaba habilitado, el chofer nos hizo descender del vehículo”, criticó.
Desde la línea 20, por su parte, aseguraron poseer en todas sus unidades las máquinas correspondientes y confirmaron que el sistema está en funcionamiento. Pero lo cierto es que los usuarios reclamaron que en muchos de sus coches los aparatos no funcionan y deben llevar monedas “por las dudas” para poder viajar.
“Viajo seguido en el 20 y muchas veces no andan las máquinas nuevas, así que tengo que tener siempre preparadas monedas porque sino me quedo abajo”, comentó a este medio Mariana.
En tanto, desde la empresa San Vicente aseguraron que en las líneas 51 y 79 “está habilitado el sistema” y apuntaron que “es de mucha utilidad para los pasajeros”. Sin embargo, desde la administración admitieron que este nuevo sistema les resulta “difícil”.
“Nos resulta complejo procesar la información porque todos los datos se manejan a través de un mecanismo y en relación con el Banco. Todavía no estamos acostumbrados, pero sólo se necesita tiempo para adaptarse”, expresó Karina, una de las empleadas de la empresa.
Es que, en medio de justificaciones, retrasos y desconocimiento por parte de las compañías de transporte, en la región son más los colectivos que funcionan de la manera tradicional que los que ponen a disposición el SUBE para sacar el boleto de manera más rápida y sencilla.
“Por cuestiones internas de la empresa no se pudo poner en funcionamiento en el tiempo que correspondía, pero esperamos que dentro de un mes o 45 días, como mucho, ya esté instalado”, auguró desde la línea 500 Ezequiel, uno de los encargados de boletería.
Según explicó el encargado, en las unidades de la línea los retrasos tuvieron que ver con “una renovación de coches que quería hacer la empresa”, por lo que pidieron un plazo para que las máquinas sean instaladas en los nuevos vehículos. Por eso mismo, “algunas tienen el aparato, pero no está andando todavía”.
Lo cierto es que los ciudadanos siguen a la espera y, aunque las empresas prometen iniciar la puesta en marcha del sistema en menos de dos meses, aseguran que la implementación depende de Trasporte, desde donde deben coordinar las cuestiones técnicas entre las empresas y los bancos.
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