Por Walter BrownHugo Moyano decidió avanzar ayer un paso más en la disputa que mantiene con la Casa Rosada.
Moyano adjudicó a sus seguidores parte del 54% de los votos con los que Cristina ganó el año pasado y que el kirchnerismo utiliza, insistentemente, para replicar cualquier declaración que se oponga a sus intereses. Y sumó a sus clásicos reclamos sobre el impuesto a las Ganancias, asignaciones familiares y los fondos de obras sociales; temas sensibles a la sociedad, como las denuncias de aprietes, la inseguridad y la inflación, que pese a estar presentes desde hace varios años, no formaban parte de su agenda en los tiempos en que integraba el oficialismo y se enfrentaba a los “gremios gordos”. Hoy, la realidad muestra que intercambió lugares en la cercanía del poder. Y también discursos.


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