Moyano y una silla a la que pocos se atreven

Por Jorge Oviedo

Los invitados al acto lo vieron como un acto de maldad del cristinismo. El martes pasado, en el acto en la Casa Rosada en el cual se anunció la quita de subsidios al sindicato de camioneros para financiar los créditos blandos para comprar camiones, había una silla reservada para el ahora enemigo Hugo Moyano. "Fue hecho totalmente a propósito para denostarlo, porque no creo que lo hayan invitado, y si lo hicieron es porque quieren humillarlo todavía más", dijo uno de los asistentes.

¿Quedó la silla vacía? No. "Rápidamente la ocupó otro sindicalista", dijo otro invitado, que afirmó que, en su opinión, no había sido el metalúrgico Antonio Caló, al que todos señalan como candidato del Gobierno para suceder a Moyano al frente de la CGT. Estaban además Pedro Wasiejko, del sindicato del Neumático (Sutna) y adjunto de Hugo Yasky, quien volvió kirchnerista a la CTA. Y también Ricardo Pignanelli, de Smata.

Pero en el gremio automotor no están demasiado entusiasmados con la situación. La preocupante caída de las ventas a Brasil y la pérdida de competitividad con Chile, México, Ecuador, Colombia y Venezuela pone techo al crecimiento de la producción e incluso genera riesgos de caídas.

Producción en peligro

Con México la situación es difícil. La Argentina se queja de que el acuerdo que permite intercambiar automóviles con arancel cero beneficia mucho más al socio del Nafta. "Eso pasa porque nosotros estamos caros, por la inflación en dólares", dice un empresario del sector. Las terminales locales ven con alarma que el tema ha quedado en manos de la Presidenta, que aparentemente está enojada porque México se niega a sentarse a conversar y firmó la queja de 40 países contra la Argentina ante la OMC.

Brasil ya renegoció el acuerdo con los mexicanos poniendo un cupo anual en dinero a las importaciones. "El peor de los mundos sería que se termine denunciando el acuerdo entre la Argentina y México y nos quedemos con un instrumento menos para exportar; a los mexicanos les preocupa menos, porque tienen acuerdos bilaterales con muchos países; nosotros no", aseguran.

¿Será la contención de las subas salariales la única solución que imagina el Gobierno? Sería equivocado, porque aun sin aumentos la competitividad se está perdiendo. Y en medio de la inflación ¿qué sindicalista puede poner la cara por eso en la CGT? Tal vez por eso no quisieron ocupar en el acto la silla de Moyano..

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