Moyano quiere sumar a la CTA de Micheli y convocará a la CGT

Busca acordar una postura para las paritarias y otros reclamos; diálogo con Barrionuevo

Con intenciones de fortalecer su bastión sindical , Hugo Moyano pretende sumar a la Central de Trabajadores Argentinos (CTA) de Pablo Micheli a un posible acuerdo para negociar las subas salariales de 2012 y otros reclamos, como el alza del mínimo no imponible al impuesto a las ganancias y el pago de las asignaciones familiares.

Micheli reconoció a LA NACION que hubo contactos, pero descartó que el acuerdo ya se hubiera efectivizado. "Tal vez primero se reúna la CGT y después nos llamen a nosotros. La agenda es común", afirmó Micheli.

Presionado por el sector de los "independientes", Moyano convocará en los próximos días a un encuentro con la cúpula de la CGT. Los "independientes" quieren definir cómo reencauzar la relación con la Casa Rosada.

El líder de los obreros de la construcción (Uocra), Gerardo Martínez , fue el primero en solicitarle a Moyano un debate interno con los popes sindicales. "Tenía que tener en cuenta que sus opiniones, en un acto de esas características [por el de Huracán], pueden reflejar la opinión sectorial de la CGT en cosas que no se han debatido", cuestionó Martínez, integrante del sector "independiente", junto con José Luis Lingeri (Obras Sanitarias) y Andrés Rodríguez (UPCN). Ninguno de estos tres dirigentes estarían dispuestos a sentarse en la misma mesa que Micheli, abiertamente enfrentado con el Gobierno.

Un dirigente cercano a Moyano admitió a LA NACION que podrían sumarse a los reclamos otras centrales. La misma fuente precisó que pronto se llamará al consejo directivo para avanzar en el mecanismo para exigir la deuda por las obras sociales sindicales, entre otros asuntos. Según la CGT, el Estado les adeuda entre 12.000 y 15.000 millones de pesos por dinero retenido en el Fondo de Redistribución Solidaria y por el retraso del pago de reintegros de los servicios de alta complejidad.

En caso de que se efectivice la convocatoria de Moyano, el sector "independiente" asistiría a la CGT a pesar de los últimos faltazos. No sucederá lo mismo con el grupo de "los Gordos" (representantes de los grandes gremios), a pesar de que se habían mostrado más conciliadores con el camionero tras el discurso del jueves pasado. "No vamos a ir hasta que no haya una nueva CGT, con otra cabeza", sentenció el dirigente Oscar Lescano (Luz y Fuerza) ante la consulta de LA NACION. A Moyano comenzaron a cuestionarle hasta sus incondicionales sobre los subterráneos acuerdos que el jefe de la CGT prevé a futuro en caso de romper definitivamente su vínculo con el Gobierno.

El camionero se reunió el viernes pasado con Gerónimo Venegas (Uatre) y hubo ayer intercambios para acordar una charla con Luis Barrionuevo, de la CGT Azul y Blanca. Dos dirigentes cercanos al gastronómico rechazaron cualquier tipo de convenio, aunque sí admitieron los contactos.

"Se avanzó y se charló, pero difícilmente se encuentren Moyano con Barrionuevo", dijo un aliado del gastronómico. La misma versión entregó un dirigente que hizo de nexo entre los referentes de las dos CGT.

Tras el duro mensaje de Moyano al Gobierno, Barrionuevo había elogiado al camionero e impulsó un llamado a la unidad sindical. Ambos coinciden en los reclamos planteados y hasta proyectan una negociación paritaria en 2012 del 25 por ciento. Aunque son sólo estimaciones, según sostuvieron desde ambas orillas.

La agenda de reclamos que expuso Moyano el jueves pasado en el acto por el Día del Camionero encontró coincidencias tanto en dirigentes aliados como entre sus enemigos. Así y todo, la unidad sindical es, por ahora, un deseo imposible..

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