Moyano pisa cada vez más fuerte en los municipios

Suma concejales propios en los distritos y, en varios casos, marca distancia de intendentes peronistas. La pelea que se viene
Cuando el concejal platense Miguel Forte, también a cargo del Sindicato de Camioneros de la regional local, rompió con el bloque oficialista, no tardó en sumarse al kirchnerismo duro que seguía ese camino para marcar distancia con el intendente Pablo Bruera.

Pero ese movimiento de piezas no debe tomarse como una regla inquebrantable, ya que desde el 10 de diciembre los concejales con origen en la CGT también supieron marcar distancia de los intendentes peronistas que siguen acompañando del brazo a Néstor Kirchner.

El proceso, en realidad, empezó en septiembre, cuando Hugo Moyano lanzó en Mar del Plata la Corriente Sindical Peronista, una línea interna del PJ con claras ambiciones de poder. Después vinieron los rumores de candidaturas y las recorridas del jefe cegetista, que pronto fue cambiando los rumores por certezas.

“Tenemos que afiliar gente, no puede ser que cuando hay que armar la lista no sepamos ni dónde están”, retrucó Moyano a la cúpula de la CGT platense que lo recibió meses atrás. Los instó, como a todos, a sumar afiliados y pensar en una interna en la que, cuanto menos, desde el gobernador hasta el último intendente peronista deba ceder casilleros al sindicalista sin siquiera chistar.

Cuando los concejos deliberantes comenzaron a funcionar, la independencia de Moyano comenzó a verse. A los vaivenes de Forte se sumó la sorpresa de Mirko García, un concejal de Moreno cercano al camionero que armó bancada aparte e impidió que el intendente kirchnerista, Andrés Arregui, aprobara la rendición de cuentas.

El jefe de Arregui es el diputado nacional Mariano West, compañero de bancada de Octavio Argüello, segundo de Moyano en Camioneros y en todos los temas relevantes.

Cuando el negro no puede, Argüello recorre los distritos junto a integrantes de la mesa chica de la CGT. Reclutan dirigentes, cuentan a los sindicalitas que tienen cargos y los mandan a armar. Y a afiliar.

Lo hicieron hace poco en Lomas de Zamora, donde el intendente Martín Insaurralde, kirchnerista en su voceo, debe lidiar con un Concejo poblado de peronistas ofendidos con Kirchner.

A la interna del año que viene se plegarán, además, los representantes locales de la Federación de Trabajadores Universitarios (con Juan Acosta), la Asociación de Trabajadores de Sanidad y los canillitas, que arman fuerza para pelear por la suya.

Los casos se repiten. En Lanús el concejal Daniel Píccolo, representante del Sindicato de los Trabajadores Municipales en el Legislativo comunal, directamente armó un monobloque llamado Corriente Sindical Peronista, el sello de Moyano. Y no se la hace fácil al intendente, el kirchnerista Darío Díaz Pérez.

Los intendentes siguen los sucesos expectantes, enfurecidos además porque el retiro de Balestrini del PJ dejó a Moyano como el jefe en los hechos. “Les dije que no lo pongan de dos”, se lamentó por estos días un jefe comunal de la Primera Sección.

Moyano los presiona además con los abultados pagos que deben hacerles a los recolectores de sus residuos, que se llevan la mitad de los presupuestos locales. El jefe sindical de ellos es Jorge Mancini, diputado provincial. El sí pudo obtener un lugar en la lista durante las arduas negociaciones del año pasado, que dejaron afuera al jefe de la Asociación de Personal Legislativo, Norberto Di Próspero. Para el año que viene, con internas y fuerza propia, Moyano ya no negociará con nadie y dirimirá todo en las urnas.

Fuerte protesta de los camioneros en Quilmes

Una de las armas más efectivas que tiene Moyano para expandir su poder son los trabajadores que se dedican a la recolección de residuos, en aquellos lugares donde el servicio está concesionado. Se trata de una actividad muy sensible al ámbito municipal, ya que cualquier medida de fuerza de esos trabajadores ocasiona serios problemas de salubridad e higiene en esos distritos.

Una clara muestra de esta situación se puso de manifiesto ayer en Quilmes. Recolectores de residuos, agrupados en el Sindicato de Camioneros, iniciaron un paro de actividades ante el aviso de despido para 190 trabajadores, informaron fuentes sindicales.

La medida de fuerza fue acompañada por una manifestación de los empleados frente a la Municipalidad local. Allí, los trabajadores le reclamaron al intendente Francisco Gutiérrez que se garantice la continuidad laboral de los empleados. Fuentes gremiales informaron que la empresa Cliba -encargada de la recolección de residuos en ese partido- envió 190 telegramas de despido porque se pretende “municipalizar el servicio”, lo que implicaría una baja sustancial del salario de los trabajadores.

Anoche, el Sindicato de Choferes de Camiones, que lidera Pablo Moyano, funcionarios de la comuna bonaerense de Quilmes y directivos de la empresa Cliba negociaban la continuidad de las tareas de barrido y recolección de residuos para los casi 200 trabajadores.

El vocero de prensa de la organización sindical, Héctor “Yuyo” López, informó que “la situación es grave, ya que el 30 de este mes vence la concesión”.

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