Quiere un edificio en la Capital para darle impronta propia al partido; busca controlar los fondos
"Históricamente, el PJ bonaerense siempre funcionó en Capital. Va a ser lo más cómodo para todos", anunció Omar Plaini, mano derecha de Moyano en el partido y jefe del gremio de los canillitas. El propio Moyano lo confesó entre los consejeros, después de su debut como jefe partidario, el martes pasado, según fuentes del PJ. "Creo que la plata del partido habría que usarla para comprar una sede en Capital", adelantó.
El PJ bonaerense hoy tiene en sus cuentas 1.800.000 pesos. El líder camionero siente que comprar un edificio servirá para imponer su imagen de liderazgo, instalarse con oficinas propias y derribar las resistencias internas, especialmente de los intendentes.
En ese grupo ya critican el ímpetu del nuevo jefe. Un intendente con peso en el PJ anticipó a LA NACION que habrá polémica. "El partido tiene que funcionar en la provincia. La Plata es la capital y no deberíamos movernos", se quejó.
En rigor, el PJ bonaerense no tiene sede. Hoy hace sus reuniones en La Plata, en un edificio cedido por una fundación cercana al ministro de Justicia, Julio Alak. Pero se habilita sólo el cuarto piso para los encuentros; el resto está abandonado. "Moyano es una gran administrador. Y si decide avanzar con un edificio nuevo, lo va a hacer", desafió Plaini.
Manejar los fondos
El nuevo espacio que ganó Plaini como vocero en el PJ tampoco es casual. Moyano desplegará su influencia estas semanas para que asuma como consejero (un sindicalista tiene que ocupar el lugar que dejó el camionero por ocupar la presidencia) y luego irá tras un objetivo mayor: apoderarse del control de los fondos partidarios.
En la reunión del martes, el consejo designó al intendente de Ituzaingó, Alberto Descalzo, como tesorero. Moyano quiere equilibrar fuerzas y que Plaini sea, al menos, protesorero del PJ bonaerense. Lo anunciará en próximas reuniones.
Mientras tanto, mantendrá el bajo perfil para no agigantar rechazos, y preparará en detalle sus recorridas por el interior. Debutará a fines de octubre en Mar del Plata, ciudad donde nació. Un bautismo clave para cumplir con el ansiado deseo de Néstor Kirchner de entorpecer la comodidad del gobernador Daniel Scioli y de los intendentes, en quienes, desde hace tiempo, ya no confía.






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