Los sectores más representativos se ausentaron de la reunión a pesar de que comparten algunos reclamos que mantendrá el camionero
El ausentismo de los gremios más representativos no fue pasado por alto por el líder de la CGT. Su llamado no tuvo eco en los sectores que justamente impulsan su salida a partir de julio del año próximo.
En el ajedrez sindical la ausencia puede ser un mensaje. Y así lo reconocieron a La Nacion desde el bastión "independiente", integrado por Andrés Rodríguez (UPCN), Gerardo Martínez (Uocra) y José Luis Lingeri (Obras Sanitarias). Dos de ellos tres, al menos, enviaron a algún dirigente de bajo rango en representación de su gremio.
Más nítido quedó el posicionamiento del metalúrgico Antonio Caló, que dejó de asistir hace meses a los encuentros de la cúpula sindical. Caló apeló al silencio y al bajo perfil desde que su nombre da vueltas como un hipotético reemplazante del camionero en el sillón de la CGT. La UOM no estuvo ayer representada en la sede de Azopardo.
Al faltazo de los "independientes" también se sumaron, sorpresivamente, los de algunos dirigentes ligados a sindicatos del transporte. Tampoco asistieron "los Gordos" (representantes de los grandes gremios), distanciados de la central obrera desde que Moyano tomó el poder.
"Los únicos que no vinieron son Luz y Fuerza, Sanidad, pero ésos no vienen nunca. Es cierto, tampoco estuvieron UPCN y la UOM", dijo, al minimizar las ausencias, el dirigente Juan Carlos Schmid.
Reparos a la confrontación
Dos dirigentes de los sindicatos que no participaron del encuentro de ayer argumentaron su ausencia en su rechazo al grado de confrontación que alcanzó la relación entre los gremios y la presidenta Cristina Kirchner.
"Podemos coincidir con Moyano en algunos pedidos, pero no en la manera. Se cortó solo al respaldar a los aeronáuticos y se le fue la mano en insistir con algunos reclamos", confió uno de los cabecillas del sector "independiente".
Durante la reunión de la cúpula sindical en el 4° piso del edificio de Azopardo, más de un dirigente se enfureció cuando se hizo un repaso de los últimas menciones que hizo la Presidenta sobre los sindicatos en sus discursos.
En la sala de reuniones, delante de todos, Moyano reconoció que el diálogo con la jefa del Estado está interrumpido. "Yo llamo una vez, y si no me atienden, no llamo más", explicó el jefe cegetista, flanqueado por Omar Viviani y Mario Manrique.
Tras la confesión de Moyano, un dirigente planteó romper los vínculos con el Gobierno. "La actitud de la Presidenta ha cambiado. Elogió a los empresarios y nos pega a los gremios, siendo que nosotros bancamos los ocho años", se quejó un moyanista.
La propuesta del quiebre de las relaciones fue desestimada. Se unificaron las posturas en ser medidos y aguardar una señal oficial antes del 15 de este mes, cuando se celebre el Día del Camionero en el estadio de Huracán.
Se renovó el pedido para universalizar el pago de las asignaciones por hijo y se insistió en que se considere el proyecto de ley de reparto de las ganancias y que se eleve el umbral del mínimo no imponible al impuesto a las ganancias.
La deuda a las obras sociales
Pero, sin dudas, el tema que más polémica levantó fue el de la deuda que la CGT le reclama al Estado por las obras sociales sindicales. Moyano considera que se le deben 12.000 millones de pesos. La mayor parte del déficit proviene del aporte obligatorio que se les retiene a los trabajadores de sus respectivos salarios. El resto del monto surge de los reintegros de prestación de servicios de alta complejidad que se brindan a través de la Administración de Programas Especiales (APE).
"No se descarta demandar judicialmente al Estado. Hay obras sociales, sobre todo las más pequeñas, que están en grandes dificultades. Se deben agilizar los reintegros de la APE", pidió Schmid, que actuó de vocero tras la reunión sindical.
Delante de sus aliados, Moyano precisó que el Estado le adeuda a la obra social del gremio de Camioneros unos $ 600 millones. Y afirmó, tal vez con intenciones de que la CGT imite su decisión, que le inició dos juicios a la Superintendencia de Seguros de Salud.
Los reclamos que mantiene la CGT
La deuda con las obras sociales
Activar una demanda judicial
La CGT le reclama al Estado una millonaria deuda con las obras sociales. Hubo amenazas de activar una demanda judicial. Moyano, con la obra social de su gremio, ya lo hizo. Según los sindicatos, la deuda sería de 12.000 millones de pesos.
Asignaciones familiares
Eliminación del tope salarial
Eliminar o, en su defecto, elevar el tope de los salarios para el pago de las asignaciones familiares por hijo. Actualmente, las asignaciones son sólo para aquellos trabajadores que perciben un sueldo inferior a los 5200 pesos.
Reparto de ganancias
Considerar el proyecto de ley
La CGT insiste en que al menos se considere y se trate el proyecto de ley de reparto de las ganancias entre los trabajadores. "Hay que buscar una alternativa si no es por la vía legislativa", reclamó el dirigente Juan Carlos Schmid.
Impuesto a las ganancias
Subir el mínimo no imponible
Elevar el tope del mínimo no imponible a las ganancias "porque el trabajador es injustamente perjudicado por un impuesto al trabajo", sostiene Moyano. La CGT anhela aumentar a $ 12.800 el umbral a partir del cual se paga el tributo..









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