Por: Ricardo Kirschbaum.Moyano apareció ayer intentando asumir la jefatura del peronismo, a la que considera vacante . Esta decisión política del titular de la CGT implica un doble desafío al gobierno de Cristina Kirchner: independiza la estrategia sindical y se propone como un eje de poder para el resto de los sindicatos y los sectores dispersos del peronismo.
Puso, además, el dedo en la llaga al sostener que los “chicos bien” (La Cámpora) son los que acicatean los ataques a “los trabajadores”. La Cámpora, es público, es una debilidad de Cristina . La jefatura de esa agrupación de funcionarios la ejerce Máximo Kirchner, quien en su afán de mimetizarse con su padre usa hasta los mismos giros verbales que utilizaba Néstor cuando advertía a algún empresario o político: “Mirá que voy por vos ...”.
Ayer, en Huracán, Moyano reclamó que una gran parte del apoyo al “modelo” surgió de los sindicatos y que éstos necesitan respuestas a sus inquietudes : impuesto a las ganancias y reparto de utilidades por ley.
Reivindicó el derecho de huelga. En un contexto económico complicado, la presión sindical se hará sentir . La equiparación de la huelga a una extorsión, que hizo Cristina, alude a la amenaza de conflictos por salarios. Moyano respondió ayer diciendo que los trabajadores no son chantajistas.
El efecto inmediato de la presión sobre Moyano ha sido contrario al Gobierno: los sectores sindicales enfrentados se están acercando , algo impensable meses atrás.


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