Por Ricardo Kirschbaum.En 2010, Amado Boudou era el candidato de Hugo Moyano al gobierno porteño. Se planteaba que el ministro de Economía de entonces era la persona indicada para intentar desbancar a Mauricio Macri de la jefatura de Gobierno de la Ciudad.
Ya se sabe: Cristina optó por Daniel Filmus, quien perdió lejos con Macri , y se reservó a Boudou para el segundo término de su ticket electoral.
Dos años después, el jefe de la CGT está reclamando que se aparte del cargo al vicepresidente Boudou hasta que termine la investigación de sus lazos con la recientemente expropiada imprenta Ciccone . Moyano sacude a Boudou justo cuando éste trata de recomponer su maltrecha imagen entonando, donde puede, “Avanti Morocha” , esa canción que sirve para ensalzar a Cristina, así como Menem utilizaba “Matador” como cortina electoral.
Es que Boudou está en el sótano de la consideración pública. La reciente encuesta que publicó Clarín muestra que el vicepresidente es el político con peor imagen de toda la dirigencia y su suerte parece sellada. Nadie piensa en él como posible Delfín de la Presidenta en caso que ésta no consiga vulnerar el impedimento constitucional para presentarse una vez más.
Moyano fue más allá. Dijo que hay una verdadera maniobra de protección al vicepresidente, acosado por las pruebas sobre su relación con el grupo de oportunistas que se hizo de Ciccone al calor del beneficio oficial.
Los legisladores que fundamentaron la escandalosa expropiación sostuvieron, otra vez, que los responsables del padecimiento de Boudou eran los periodistas de Clarín y La Nación, además de Perfil, que hacen bien su trabajo y sacan a luz lo que el poder trata de ocultar . Nada dicen sobre el juez y el fiscal que siguen adelante con la causa y que ya imputaron al vicepresidente y al jefe de la AFIP, Ricardo Echegaray.
Tampoco levantan la voz ante el uso descarado de la nueva policía política del “modelo” , dispuesta a sofocar las miradas crítica o sólo curiosas sobre la gestión.
Moyano, que sabe lo que significa alinearse incondicionalmente porque ha sido uno de los alumnos más aplicados de esa estrategia, pega donde duele al señalar al posible responsable de uno de los mayores escándalos de corrupción.
Mientras, presentan el aumento del 16% del mínimo no imponible como un triunfo . Moyano estará contento con la mansedumbre de sus ex colegas.






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