Moyano bendijo a Calcagni en la CGT

El líder de la central obrera oficial avaló la designación del dirigente colectivero como jefe de la regional Mendoza. Lo secundará el metalúrgico Luis Márquez. El plenario se realizó con el apoyo de 43 gremios y en medio de una fuerte interna con otros sindicatos.

"Estamos en línea directa con el compañero Hugo Moyano", anunció el locutor mientras la vehemencia de los bombos disimulaba el frío de la tarde. Con la venia del líder de la CGT nacional, la central obrera regional quedó ayer normalizada en medio de fuertes fracturas por diferencias en la interna peronista.

El titular del gremio de los choferes de micro (Sipemom), Rodolfo Calcagni, fue electo como nuevo secretario general. "Nos acusan de que somos la CGT del Gobierno. ¿Qué gremio paró la provincia?", se preguntó haciendo alarde de los paros que ha encabezado.

Los referentes sindicales se encargaron de aclarar varias veces el respaldo que tiene esta CGT. "Contamos con 43 gremios que nos apoyan", subrayaron mientras daban a conocer los nombres de los integrantes de la lista unificada que ocupará la conducción durante los próximos cuatro años.

La selección y proclamación de las nuevas autoridades se hizo un día después del lanzamiento de la Mesa Política y Social de los Trabajadores, una línea sindical dentro del peronismo mendocino que pretende hacer frente a la CGT moyanista y que está conducida por los diputados nacionales Guillermo Pereyra, del gremio de Empleados de Comercio, y Dante González, del sindicato de Petroleros Privados.

Pero también, luego de que el grupo sindical que conduce el petrolero Jorge Córdova y la denominada CGT-Rucci (ambas cercanos al peronismo disidente) desconocieran la convocatoria al plenario de ayer.

Con estos atenuantes, el titular de la UOM (Unión Obrera Metalúrgica), Luis Márquez, hizo un enroque con Calcagni, quien hasta ayer era el secretario adjunto de la central sindical mendocina. Pero para darle legitimidad al acto, además de acordar una lista común, se encargaron de que no quedara duda de que tienen la propiedad del respaldo de la CGT nacional.

Por eso, Moyano envió a uno de sus hombres de confianza, Julio Piumato, que es el secretario General de la Unión de Empleados Judiciales de la Nación.

Cuando se hicieron las 19.30 y arribó Piumato a la sede sindical de la calle 25 de Mayo de Ciudad, se abrió el plenario general. "La conducción que surja de este acto es la legítima", aclaró el sindicalista. Luego, marcó un número en su teléfono celular y con el altavoz y un micrófono, el propio Moyano se dirigió a los más de 300 sindicalistas que se aglutinaron en el local.

"Quiero hacerles llegar mi enorme satisfacción por lo que han logrado. Han puesto nuevamente de pie a la CGT de Mendoza", vociferó el líder camionero vía telefónica desde México. Luego, agregó a su breve discurso: "Quiero felicitar a los compañeros de Sipemom y de la UOM y decirles que tienen todo el apoyo de la conducción nacional".

Los aplausos explotaron y las banderas sindicales se agitaron. Entonces, Calcagni tomó la palabra para poner el punto final al acto. "Nos queda un trabajo arduo. Convocamos a todos los gremios a participar", dijo en alusión a los que se quedaron afuera. Después, ironizó: "Algunos gastan la plata de los trabajadores para hacer solicitadas", lanzó en alusión a Córdova y al dirigente de los vitivinícolas Miguel Montaña, de la CGT- Rucci, quienes hicieron saber a través de los diarios su descontento con la convocatoria.

De hecho, desde la conducción de la CGT acusaron a estos dirigentes de incluir en la solicitada a gremios que formaron parte de la lista que forman parte de la normalización.

El ministro de Gobierno, Mario Adaro, quien respalda al grupo que ahora lidera Calcagni, no participó del acto. Pero estuvo en cambio Ariel Pringles, subsecretario de Relaciones Institucionales y Asuntos Municipales, quien además es un sindicalista de la Justicia Federal. El hombre participó del acto y fue él quien se encargó de buscar a Piumato y llevarlo al plenario de la CGT local.

Luego de la proclamación, Calcagni intentó desvincular a la central obrera de cualquier compromiso político con el Gobierno. "Nos acusan de que somos la CGT del Gobierno. ¿Qué gremio paró la provincia?", dijo primero. Después, prometió: "Si hay que parar en beneficio de los trabajadores, lo vamos a hacer".

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