Ante la amenaza del kirchnerismo de prohibir el traslado de los residuos de los porteños a la provincia, el gremio de la Ceamse respaldó al jefe de gobierno y advirtió que ese proyecto “es una locura”.
Mauricio Macri sumó un aliado clave en la guerra de la basura que desató Cristina Kirchner cuando le advirtió a “que la Ciudad pague lo que tiene que pagar o que procesen allí los residuos”. Se trata de nada menos que Hugo Moyano.
Desde esa exhortación con tono de amenaza que la presidenta hizo el jueves pasado en Esteban Echeverría, el jefe de gobierno recibió una cadena de acusaciones de parte de los intendentes del Conurbano e incluso desde el gobierno de Daniel Scioli, que luego de las palabras de la mandataria anunció un aumento del 35 por ciento en la tarifa que la Ciudad paga a la Ceamse por el envío de residuos que son enterrados en territorio bonaerense
La mayor preocupación de Macri no radica en ese aumento de tarifa, sino en el proyecto que está redactando el diputado kirchnerista Carlos Kunkel para prohibirle a la Ciudad que entierre en la provincia las 6 mil toneladas de residuos que genera por día.
Como rara vez sucedió durante sus primeros cuatro años de gestión, el propio Macri reunió esta tarde en Bolívar 1 a los jefes de los bloques de la oposición para pedirles ayuda.
El jefe de gobierno les aseguró a Fabio Basteiro (Buenos Aires para Todos), Julio Raffo y Alejandro Bodart (Proyecto Sur), Juan Pablo Arenaza (Bases para la Unión), Fernando Sánchez (Coalición Cívica), Antonio Campos (UCR) y Cristian Ritondo y Fernando De Andreis (PRO) que el Gobierno nacional planteó un escenario de guerra total contra los intereses de la Ciudad. El interbloque K no se hizo presente.
Acaso como una manera de no repetir el procedimiento inconsulto en el que decidió el rechazo del traspaso del subte, Macri les aseguró a los legisladores que se reunirá con ellos cada 60 días. Y hoy se mostró muy preocupado por la iniciativa del Gobierno nacional, que entiende como parte de ese enfrentamiento.
El jefe de gobierno les admitió a los legisladores que no tiene un Plan B si el kirchnerismo decide “cerrar las fronteras” para el traslado de la basura a la provincia. El ingeniero explicó que todas las acciones que se puedan llevar a cabo al respecto le demandarían entre 2 ó 3 años, pese a que en un par de meses inaugurará una planta que según los cálculos de su gobierno podría tratar 1600 toneladas de residuos húmedos y áridos.
Pero si el Congreso o la Legislatura bonaerense avanzan en el proyecto de Kunkel –su mujer, Cristina Fioramonti, es la presidenta del bloque kirchnerista de senadores bonaerenses–, en tan sólo un día la Ciudad se convertiría inevitablemente en un vertedero.
El respaldo de Moyano
Pero pese a que hoy buscó el apoyo de manera apremiante de algunos de los sectores más críticos de su gestión, Macri no está solo en esta disputa con el Gobierno nacional.
La asociación Gremial de Obreros y Empleados de la Ceamse (Agoec), que responde directamente a Hugo Moyano, se opone al proyecto del kirchnerismo.
En diálogo con La Política Online, el diputado provincial Jorge Mancini, titular de ese gremio y hombre de confianza del líder de la CGT, señaló que el proyecto “es una locura”.
“No tengo nada que ver ideológicamente con el PRO, pero me parece descabellado que por su odio visceral al gobierno de Macri, el gobierno nacional tome de rehén a 13 millones de habitantes”, indicó Mancini, que advirtió que más allá de la cuestión económica, “hay que tomar esto como una cuestión ambiental que incumbe a millones de personas”.
En diálogo con LPO, Rafael Cuyás, referente de la misma asociación gremial, indicó que el proyecto de Kunkel genera preocupación ya que también podría poner en riesgo los puestos de trabajo.
El contraataque de Macri
Los voceros de la reunión de esta tarde en jefatura de gobierno fueron Ritondo y De Andreis, que no mencionaron el proyecto de Kunkel ni la preocupación que genera en el PRO.
Aunque el jefe de bloque macrista blanqueó la carta que tiene la Ciudad para presionar a los intendentes: explicó que de cada 10 camiones que salen cargados de residuos de la Capital Federal, 3 contienen basura que proviene de distritos del Conurbano.
Es que como explicaron a LPO desde el gobierno porteño, de las tres plantas de transferencia de residuos húmedos que tiene la Ciudad, dos de ellas reciben basura de distritos como Lomas de Zamora, Quilmes y Lanús. Mientras que la única planta de transferencia de residuos áridos también recibe residuos del Conurbano.
Tanto desde el gobierno porteño como Mancini coincidieron ante LPO que si la Ciudad deja de operar con Ceamse, los intendentes tendrían que hacerse cargo de gastos más onerosos al no poder trasladar sus residuos a esos centros de transferencia ubicados en un punto intermedio con el relleno del Camino del Buen Ayre.
En el macrismo advierten que entre combustible, “hora hombre” y otros gastos, los municipios bonaerenses que hacen usufructo de los centros de transferencia porteño al menos duplicarían el costo para transferir su basura directamente al relleno de Zona Norte.
Por otro lado, desde el macrismo señalaron que además de pagar 50 dólares por cada una de las 6 mil toneladas de basura que traslada a la Ceamse por día, la Ciudad le aporta unos 300 millones de pesos anuales a la empresa para cubrir su déficit.
“Sin la Ciudad, de un día para el otro la Ceamse recibiría 600 millones de pesos menos, que tendrían que salir a cubrir los intendentes”, advirtieron las fuentes.
Es que según las fuentes, ese déficit justamente lo generan los municipios del Conurbano que, o bien pagan 25 dólares por tonelada (en el gremio estiman que en realidad son 25 pesos) o bien dejaron de pagarle a la Ceamse en años anteriores como compensación por haber recibido residuos en rellenos sanitarios instalados dentro de sus distritos, como sucede con La Matanza, que no paga el canon a la empresa pese a no recibir más residuos en el relleno de González Catán.












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