Moyano reúne hoy a la cúpula gremial para exigir una definición del Gobierno por la baja del impuesto. No irá con Cristina a China y presiona con paralizar los puertos
La ofensiva cegetista para asegurar la rebaja de Ganancias comenzará a tomar forma hoy con un nuevo pronunciamiento de la cúpula sindical y la advertencia de traducir su malestar en acciones concretas y conflictos, como el que amenaza paralizar la actividad en los puertos la próxima semana.
“La decisión es unánime: no se puede esperar más porque la situación en algunos sectores es realmente explosiva”, graficó ayer un referente de la conducción de la central obrera sobre la determinación de profundizar el reclamo por la reducción de la carga impositiva sobre los salarios. En esa línea, otro dirigente mencionó –incluso– que el propio Moyano habría desistido de integrar la comitiva oficial que acompañará a la presidenta Cristina Fernández en su viaje a China como una señal del enojo gremial por la demora del Gobierno en definir el tema Ganancias. “Tuvimos tres, cuatro conversaciones y no pasa nada. Esto es un gran problema que no podemos contener más”, alertó el gremialista alineado con el moyanismo.
Según señalaron desde la central obrera, la situación más conflictiva se registra en la actividad portuaria, donde los gremios del sector iniciaron una serie de medidas que amenazan profundizar la próxima semana con una huelga que paralizaría la exportación de granos si no se oficializa la suba del mínimo no imponible. A eso se suman las protestas dispuestas por los trabajadores bancarios, que no descartan un paro para la próxima semana, y el malestar creciente de petroleros, mecánicos, metalúrgicos y hasta los propios camioneros de Moyano. Ese panorama de creciente conflictividad en diversos sectores y la determinación de redoblar la presión sobre el Gobierno por la rebaja del polémico impuesto constituirán los ejes de la reunión que mantendrá esta tarde la conducción cegetista, donde también se analizará la posición de la entidad de cara a la próxima convocatoria al Consejo del Salario Mínimo y los proyectos de la oposición para incrementar las jubilaciones (ver aparte).
En mayo pasado, los referentes de la cúpula de la CGT elevaron a la presidenta un pedido formal para elevar en un 60% el mínimo no imponible de Ganancias, reclamo que el propio Moyano reiteró posteriormente en diversos contactos informales con el matrimonio Kirchner. Desde el Gobierno se comprometieron a analizar el planteo, pero la respuesta oficial nunca se concretó.
En las últimas semanas y ante la insistente presión sindical, fuentes gubernamentales deslizaron que Cristina evaluaba la alternativa de disponer una suba del orden del 25% sobre el actual mínimo no imponible, medida que representa un costo fiscal anual de alrededor de $ 3.200 millones. Con ese parámetro, el nuevo mínimo no imponible pasaría de $ 4.015 a $ 5.100 para los trabajadores solteros y de $ 5.554 a $ 6.850 para los casados con dos hijos, lo que beneficiaría a unos 600 mil empleados que dejarían de tributar por el impuesto.
Si bien la posibilidad de esa mejora estaba lejos de su pedido original, los gremios se entusiasmaron con un anuncio inminente. Pero esa expectativa se diluyó con la demora oficial y se tradujo en un creciente malestar y la amenaza de conflictos. Incluso, varios sindicalistas se mostraron ayer resignados a tener que esperar una decisión de la Presidenta sobre la reducción de Ganancias hasta su retorno del viaje oficial a China.


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