Moyano acordó salarios, pero anunció marcha a Plaza de Mayo por Ganancias

Moyano acordó salarios, pero anunció marcha a Plaza de Mayo por Ganancias
También fijó un paro de Camioneros para el miércoles. Así optó por enmarcar el conflicto en su disputa con CFK. Apuesta a sumar apoyo de sectores medios y los gremios anti K

ELIZABETH PEGER.

Cuando la imagen de los surtidos vacíos se convertía en la postal más gráfica de la realidad argentina y escalaba la bronca social por los faltantes de combustibles, Hugo Moyano oficializó ayer el acuerdo salarial alcanzado por Camioneros y levantó la huelga que bloqueó la distribución de naftas, en una jugada destinada a trasladar de lleno el conflicto al terreno de su disputa política con el Gobierno. El anuncio de un paro nacional de su gremio y la convocatoria a una masiva movilización el próximo miércoles a Plaza de Mayo, que sumará el respaldo de los sindicatos que le responden dentro de la CGT, terminaron de dar forma al fuerte desafío lanzado por el camionero contra la presidenta Cristina Fernández.

Los argumentos de la nueva demostración de fuerza que prepara Moyano contemplan el reclamo por la universalización del pago de asignaciones familiares y la rebaja de la carga salarial de Ganancias, un planteo que apunta a cosechar simpatías entre los sectores medios, y la denuncia por la supuesta ofensiva oficial para criminalizar la protesta social.

La decisión del líder sindical de enfocar sus acciones en la estrategia de confrontación con el Ejecutivo generó ayer interpretaciones encontradas. El propio Moyano se regodeó entre los aplausos de sus aliados cegetistas y festejó como un triunfo político clave el haber mostrado la enorme capacidad de movilización de su gremio y el hecho de haber manejado a su antojo los tiempos del conflicto frente a las denuncias penales, las sanciones económicas y la embestida discursiva de las principales espadas del Gobierno. La demora en la difusión pública del aumento salarial de 25,5% que el camionero cerró con los empresarios del sector en la tarde del miércoles y la decisión de levantar la huelga en la distribución de combustibles en el momento en que el desabastecimiento comenzaba a profundizar el malhumor social abonaron su interpretación.

Pero en el Gobierno, entre importantes sectores empresarios y hasta en los sectores sindicales enfrentados al camionero observaron detrás de los gestos del dirigente una decisión de aflojar en su ofensiva de confrontación total. En esa línea enumeraron la estrategia oficial de profundizar su aislamiento político, la falta de respaldos dentro de la propia CGT y el temor moyanista de que el malestar de la sociedad por la falta de combustibles pudiera devenir en un búmeran en su contra.

Convertido en el gran protagonista de una jornada cargada de tensión, Moyano enfrentó las denuncias de “extorsión” lanzadas desde el Gobierno con la decisión de desactivar la huelga en el reparto de naftas tras el acuerdo salarial en la actividad que había sido anunciado horas antes por los empresarios agrupados en la Fadeeac.

“Los salarios de los trabajadores camioneros han pasado a segundo plano. No sirve absolutamente de nada si no se aumenta el mínimo no imponible”, afirmó el camionero y acto seguido anunció el paro nacional dispuesto por Camioneros para el próximo miércoles y la convocatoria a una marcha a Plaza de Mayo para exigir al Ejecutivo la urgente rebaja de ese tributo.

Posteriormente encabezó en la sede de la CGT una reunión con sus principales gremios aliados, quienes confirmaron su adhesión a la movilización aunque no se aprobó el llamado a un paro nacional de la central obrera. “Lo importante es la contundencia de la movilización: queremos sumar a los trabajadores de otros gremios y hasta a los caceroleros y la clase media que no puede comprar dólares”, apuntó un dirigente moyanista. La desmembrada Confederación de gremios del Transporte (CATT), la CTA disidente que lidera Pablo Micheli y varias organizaciones sociales confirmaron ayer que se sumarán a la marcha. También se especulaba anoche con un posible apoyo de la CGT Azul y Blanca de Luis Barrionuevo.

Frente a la nueva jugada del camionero, la estrategia oficial se concentró en la apuesta por judicializar el conflicto, reforzar la línea discursiva de una maniobra “destituyente” detrás de la huelga y en preservar la figura de la Presidenta. Cristina mantuvo ayer diversos encuentros con varios de sus colaboradores, pero evitó cualquier gesto público.

En el medio de la pelea, la sociedad debió soportar las consecuencias de la falta de combustibles: reducción de los servicios del transporte, escasez de garrafas, cortes de energía a industrias y surtidores vacíos en todo el país. Recién al final de la tarde, se rehabilitó la distribución de combustibles.

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