Vecinos que frecuentan el tradicional café ubicado en Mendoza y Avellaneda organizan actividades para impedir que cierre dentro de tres meses, dado que los propietarios del inmueble notificaron que no renuevan el contrato de alquiler.
Según indicaron López y Susana Nacasone, esposa del dueño del comercio, Roberto Nakamatsu -de origen japonés-, la ordenanza que protege a los bares históricos los ampara. Sin embargo, hace poco más de una semana, Roberto y Susana recibieron la noticia de que el contrato de alquiler de esa esquina no sería renovado, y en julio se vencería la posibilidad de continuidad de La Capilla. Según explicaron, además del histórico bar, el contrato de alquiler finalizaría también para la librería contigua, sobre calle Avellaneda, por lo que considera que en el lugar podría construirse un edificio.
"Cheché" y Susana dialogaron ayer con Rosario/12 en una de las tantas mesas del "bar de barrio", que data de más de cien años. Si bien La Capilla fue inaugurado hace 63 años, antes hubo otro bar, llamado El Imperio. Incluso, el segundo local conservó los muebles. Susana y Cheché recordaron que el local "guarda una historia de este barrio". "La gente se acerca y nos pregunta: ¿Y ahora dónde vamos a ir?", comentó el dibujante y escritor, quien indicó: "La relación de la cuestión urbana con la identidad es suprema. Convivimos en una ciudad construida por inmigrantes, y la mirada de los de afuera es determinante", dijo; y en ese sentido aseguró: "Esta ciudad es un gran living, en el que se fueron constituyendo diferentes culturas y convivieron para dar esta impronta tan especial. Es una cáscara minúscula de arquitectura donde la gente se cobija a hacer la vida de una manera totalmente diferente de lo que sucede en otras partes del mundo: eso es identidad", apuntó.
En cuanto a la Ordenanza 7457/02, que protege el patrimonio arquitectónico y cultural de la ciudad, Cheché aseguró que trabajarán para hacerla cumplir. "Podemos convivir con un proyecto mercantil -como la supuesta construcción de un edificio-, y mantener la preservación del bar. Una de nuestras ideas es que, si se a levanta un inmueble, en la planta baja se pueda mantener este espacio, más chico o más grande, pero conservar la impronta", dijo el artista.
Por su parte, María Laura Fernández, titular del Programa Municipal de Preservación y Rehabilitación del Patrimonio, dependiente de la Secretaría de Planeamiento, indicó a este diario que la ordenanza existe y que "podría incluirse este bar, por sus condiciones históricas y culturales", antes de que el Concejo diera el visto bueno a la posibilidad. Para ello, consideró que los requisitos "ya estarían cumplidos", aunque "habría que hacer un relevamiento de los registros de memoria colectiva". La idea sería "reafirmar la necesidad de que sea incluido entre los bares históricos", planteó.
Susana comentó que el 30 de marzo pasado, el intendente Miguel Lifschitz visitó la zona para inaugurar mobiliario en el paseo peatonal de las veredas de calle Mendoza. "Cuando lo vi, lo invité a tomar un café al bar", comentó. "Y en ese encuentro pudimos conversar sobre la antigüedad del bar, y él se mostró interesado. Tanto que le pidió a Mirta Levin (secretaria de Planeamiento) que trabaje en el tema", dijo la mujer de raíces japonesas. Ahora, "resta esperar", apuntó.

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