Movilización contra la impunidad

Organismos de derechos humanos, agrupaciones estudiantiles, gremiales, sociales y partidos políticos se movilizaron este domingo en La Plata para reclamar la aparición con vida de Jorge Julio López, al cumplirse cinco años de su desaparición.
La columna se concentró en la Plaza Moreno, frente a la Municipalidad local, donde hace cinco años el Tribunal Federal Nº I de la capital bonaerense realizó las audiencias del juicio oral y público que condenó a Miguel Etchecolatz a reclusión perpetua por delitos de lesa humanidad.

Desde allí, los manifestantes se movilizaron a la Plaza San Martín, frente a la Gobernación provincial, donde se realizó el acto central.

Jorge Julio López desapareció de su domicilio en el barrio platense de Los Hornos el 18 de septiembre de 2006, día en que se exponían los alegatos de la querella en el juicio que condenó a reclusión perpetua a Miguel Etchecolatz, ex Director de Investigaciones de la Policía Bonaerense y mano derecha de Ramón Camps.

El testimonio brindado por López en el juicio fue considerado clave debido a que fue el único que reconoció a Etchecolatz como uno de los represores que lo torturó mientras estuvo detenido en la comisaría quinta de la Plata.

En la década del ’70, Jorge Julio López era albañil y militante de la Unidad Básica “Juan Pablo Maestre” de la JP que funcionaba en el barrio de Los Hornos. El 27/10/76 fue secuestrado en su casa por un grupo de tareas al mando de Miguel Etchecolatz, que también secuestró a varios de sus compañeros de militancia en la zona. López estuvo detenido desaparecido en varios Centros Clandestinos de Detención: el Destacamento y el Pozo de Arana, la Comisaría 5ta, la Comisaría 8va y la Unidad 9. Fue legalizado como preso político en el ’77 y recuperó su libertad en junio del ‘79.

Miguel Etchecolatz

Fue Comisario general de Policía de la provincia de Buenos Aires, donde se convirtió en la mano derecha del jefe de la Policía Bonaerense general Ramón Camps. En virtud de su cargo, fue responsable de 21 campos clandestinos de detención que funcionaron en la mencionada provincia, en los que fue visto reiteradamente. Entre estos se encontraron el Pozo de Quilmes, el COT1 Martínez y la División Cuatrerismo de La Plata (Arana). También fue responsable de comandar la "Noche de los Lápices", la masacre de la casa de Calle 30, etc. Condenado a reclusión perpetua en el marco de un genocidio.

López presenta testimonio contra Etchecolatz, y este último cierra su declaración diciendo: “tribunal, no es a mí a quien condenan, son uds los que se condenan”. El circuito Camps estaba conformado por al menos 29 Centros Clandestinos de Detención. 9.000 policías de la bonaerense entraron en actividad en la dictadura y aún continúan en la fuerza. Julio desaparece un 18 de septiembre, día en que se leia la condena.

La causa López

El hijo de Lopez le decía a C5N: "Después de cinco años, estamos como en el primer día", sostuvo Rubén López.

Pérez Ezquivel sostiene que “La investigación judicial no sólo no ha avanzado sino que, al día de hoy, no ofrece una sola pista certera. Está en cero”.En ese sentido, se hizo público el reclamo a los gobiernos provincial y nacional para que brinden las condiciones necesarias para que se investigue hasta llegar a la verdad. “Es un derecho inclaudicable”, remarcó.

Recordemos, la policía bonaerense, principal sospechada, fue apartada de la causa un año después, y debieron pasar 19 meses para que la justicia dictaminara el cambio de carátula, que pasó a ser, recién entonces, ‘desaparición forzada’. A esto hay que sumarle, las pistas falsas, el fracaso de operativos, procedimientos hechos a destiempo, puestas mediáticas, entre otras.

Desde la Asociación de ex detenidos sostienen que ya pasaron “Cinco años de complicidades políticas que refuerzan la impunidad de la que gozan los responsables de la desaparición de Jorge Julio López. Cinco años ya que exigimos rigurosidad en las numerosas líneas de investigación que existen desde el inicio de la causa y se castiguen a todos los responsables, sean autores intelectuales, materiales o cómplices, del secuestro y desaparición forzada de Jorge Julio López”.

Un pequeño repaso

2006

El testimonio de Jorge Julio López, permitió no sólo condenar a Miguel Osvaldo Etchecolatz por su caso particular, sino también por el asesinato de Patricia Dell’Orto y Ambrosio De Marco, aún cuando los represores hayan hecho desaparecer sus cuerpos.

López durante la inspección ocular en Arana señalo el quemadero. Pudo decirle a Mariana Dell` Orto (hija de desaparecidos) que su madre la quería. Pudo dar testimonio sobre el pasado reciente. Pero no puedo estar presente el día en que el Tribunal condenó a perpetua y por genocidio a Miguel Angel Etchecolatz.

Al finalizar la primera marcha exigiendo la aparición con vida, el gobernador Solá, dijo una frase que anticipaba la política de la que no se apartarían ni un ápice los sucesivos gobiernos provincial y nacional. Esa noche, aceptando la responsabilidad de la Bonaerense, Solá dijo: “Peligra la gobernabilidad de la fuerza”.

En ese momento, se había renunciado a encontrar a Jorge Julio López, pero también se renunciaba a detener, juzgar y condenar a los responsables, para asegurarse de esa manera la gobernabilidad. Y así, es como se comienza a tejer el silencio que encubre la desaparición de un testigo y querellante. La inacción y complicidad ante la falta de investigación de Felipe Solá , del Ministro de Seguridad, León Arslanián, de Daniel Scioli, y sus Ministros de Seguridad Carlos Stornelli y Ricardo Casal, son un hecho. Hasta el momento, el gobierno nacional se cubre con la misma manta.

En aquel entonces, Anibal fernandez sostenía que López estaba asustado, “escondido, en la casa de alguna tía”, desprestigiando al testigo y a los organismos de DDHH.

A su vez, el Gobernador de la Provincia , el hoy “opositor” Felipe Solá encomendó a la bonaerense para la investigación creando una comisión cuyos responsables fueron partícipes de la dictadura como el Superintendente Roberto Silva, ingresado en la Bonaerense en marzo del 77, Alberto Farinelli integrante de la Dirección de Inteligencia de la policía en plena dictadura; así como el capitán Zaffino titular de la Comisaría de Los Hornos cuando fusilaron a Darián Barzabal dentro de un patrullero (2007).

La Justicia Provincial, durante un año y medio se negó a reconocer la desaparición limitándose a “buscar” bajo la logica de una “averiguación de paradero”, como si se tratara de un anciano enfermo que se hubiese perdido.

La Justicia Federal siguió pistas alocadas, realizó allanamientos tardíos e irregulares, no investigó a ninguno de los denunciados por López en su declaración en el juicio a Echecolatz.

El Juez federal Arnaldo Corazza, se excusó de seguir actuando, cuando por primera vez se apuntaba al círculo de instigadores, ideólogos y ejecutores.

El Dr. Humberto Blanco, nuevo juez, fue quien apartó a la Secretaría especial y dejó otra vez la causa paralizada y errante entre los intrincados intereses judiciales, el silencio y la pasividad palpables del Poder Ejecutivo y la indiferencia ostensible del Legislativo.

La causa judicial es una muestra descarada de las maniobras de impunidad y de encubrimiento de las que son capaces jueces y fiscales subordinados al poder político o a las fuerzas represivas. Por ejemplo, el Procurador General de la Nación Esteban Righi, decidió no instruir a los fiscales para investigar a la principal sospechosa: la bonaerense. Los fiscales Marcelo Martini, Sergio Franco y Marcelo Molina son responsables de desviar las líneas de investigación hacia un punto muerto. Los jueces Arnaldo Corazza y Manuel Blanco por dejar caer la causa. La Corte Suprema de la Nación, es responsable por inacción.

Fue precisamente la persistente impunidad del secuestro y desaparición de Julio la que fomentó que las amenazas a los testigos, a los abogados y a los militantes vinculados a los juicios a los genocidas, continuaran y se agravaran, transformándose en agresiones y secuestros.

Durante el 2010 fue asesinada en Rafaela, Santa Fe, Silvia Suppo, también testigo contra los represores, en un hecho que permanece sin esclarecer, aunque rápidamente se pretendió dar el caso por cerrado presentándolo como un delito común, a pesar de las serias contradicciones que aparecen en la causa. Como en el caso de Julio, los poderes del Estado nacional y provincial no impulsaron la investigación de las pistas que llevan a los verdaderos responsables del asesinato de Silvia Suppo. Quien logro con su testimonio la condena de el ex Juez Victor Brussa y del grupo de tareas (2009).

A su vez, fueron secuestrados otros testigos que luego aparecieron, como por ejemplo : 2007 Luis Gerez (Denuncia a Patti entre otros); 2008 Evaristo Puthod (denuncia 7 Centros Clandestinos Detención y a Patti) y 2011 Victor Martinez (es el testigo en la causa Ponce de León) .

El auto

El único “avance” que se dio durante el 2010 fue la declaración en marzo del médico policial Carlos Osvaldo Falcone, que fue citado como testigo porque en su casa de Mar del Plata se halló en el 2009 un automóvil en el que se sospecha habría sido secuestrado López. Se sabe que Falcone figura en la agenda que se le secuestró a Etchecolatz tras la desaparición de López, y que visitó a este genocida en la cárcel del Marcos Paz en al menos dos oportunidades, según constataron los investigadores de la causa. Falcone tiene 66 años, y pasó a retiro en octubre de 2005. En la declaración se le preguntó en relación al Volkswagen Gol color azul metalizado, sin patente y oxidado, secuestrado el 13 de enero de 2009 en su casa de Mar del Plata. El auto era robado, y el médico policial explicó que se lo habían prestado y “no sabía que era robado”. Obviamente negó haber dicho que en ese auto fue secuestrado López.

Las pruebas ya obrantes en la causa eran contundentes como para comenzar esta indagatoria un año atrás, sin embargo la causa circuló por los pasillos judiciales mientras jueces y fiscales se la sacaban de encima. Vale recordar que Carlos Osvaldo Falcone, visitó al represor Miguel Etchecolatz en el penal de Marcos Paz en al menos dos oportunidades, según constataron los investigadores.

Desde hace tres años, un testigo de identidad reservada, atribuyó a Falcone haber utilizado su automóvil particular para secuestrar a López. Por estos dichos, el 13 de enero de 2009 la Justicia realizó un allanamiento en la vivienda del médico, cerca del faro de Mar del Plata. Allí se encontró un Volkswagen Gol azul, desmantelado, con la carrocería oxidada, sin patente, sin faros, ni ruedas. El procedimiento había sido ordenado por el secretario Martín Nogueira, cuando la causa era investigada por el juez Arnaldo Corazza. Después, ambos -por diferentes motivos- se desafectaron de la investigación

Para la TV: Parque Pereyra Iraola

A principios del 2011 apareció un testigo de identidad reservada, que decía saber sobre el lugar donde se encontrarían los restos de Jorge Julio López.

El organismo que nuclea a víctimas, organismos de DDHH, abogados y querellantes, JUSTICIA YA LA PLATA manifestó a días del show mediático.

1) No es la primera vez que nos encontramos ante este tipo de denuncias. En muchas oportunidades a lo largo de estos cuatro años, hubo desde quienes afirmaron haber visto a López caminando por alguna calle, hasta “videntes” que lo vieron en tal o cual lugar. En estas y otras oportunidades se destinó gran cantidad de recursos humanos y económicos, mientras las verdaderas pistas, las que nos acercaban a la participación de la Bonaerense, al círculo cercano a Etchecolatz, a los señalados por el compañero en sus declaraciones, fueron mal investigadas, desechadas y abandonadas sistemáticamente.

2) Llama la atención la metodología empleada por esta denuncia: no fue realizada en sede judicial sino tomada por funcionarios del Ministerio de Seguridad del cual depende la Policía Bonaerense y quien fuera apartada de la investigación por “ineptitud evidente” - según lo señalado por el juez que tomó esa medida - a lo que nosotros agregamos que la bonaerense no puede investigar cuando es ella misma la que debe ser investigada.

3) Denunciamos el gran montaje mediático orquestado por el gobierno provincial y su Ministro de Seguridad así como la actitud poco clara del abogado denunciante que acudió primero a los medios y luego al Ministro Casal, obviando a las autoridades judiciales intervinientes en el caso López”.

“ Rechazamos la actitud pasiva, y silenciosa de los gobiernos Nacional y Provincial que, viendo el tiempo trascurrido, es ya una posición de complicidad con los sectores del aparato represivo de la dictadura que siguen impunes y en funcionamiento. Dentro de la Policía Bonaerense continúan existiendo efectivos en actividad que fueron parte del terrorismo de Estado. Mientras, el pretendido “gobierno de los Derechos Humanos” no tiene un solo imputado en la causa López, y sigue predicando el cierre de los juicios a unos pocos genocidas en 4 años para utilizar el tema en función de sus tiempos políticos” sostienen desde la agrupación HIJOS La Plata.

Jorge Julio López

“Así, en estas condiciones, este albañil, con mínima instrucción (había llegado a segundo grado de la escuela primaria), empezó a escribir. Al principio fueron papeles escritos a escondidas, dictados por la memoria del horror. Cualquier tarde podía echar mano al reverso de una publicidad, una servilleta o un trozo de bolsa de cal para plasmar con su lápiz de albañil cualquier recuerdo que brotara.

De Arana, salió con una promesa hecha a Patricia Dell’Orto: si él salía, le diría a su beba, Mariana, que la mamá la quería. Y esa promesa a Patricia fue lo que lo motivó a aguantar todo lo que aguantó, dándole la tranquilidad necesaria para sobrellevar las frustraciones por la sensación de impunidad reinante hasta llegar a la instancia del juicio a Etchecolatz.

Jorge ejercitó su memoria durante treinta años; no se permitió a sí mismo olvidar. El tenía algo que hacer, que era alguna vez dar testimonio, no sólo por él, sino por aquellos que vio morir, aquellos que estuvieron con él en los diferentes centros clandestinos de detención. Aquello que no podía decir, que nadie quería escuchar, Jorge Julio Lopéz lo volcaba en cuanto papel caía en sus manos, contando desde el día del secuestro hasta su paso por la Unidad 9. Así, estos textos lo ayudaron a mantener fresca y vívida su memoria, hasta el momento en el que pudo hablar, 20 años después de su liberación” fragmentos de la revista“ Tantas Voces... Tantas Vidas” de la Asociación de Ex Detenidos-Desaparecidos, edición septiembre 2011.

Comentá la nota