Hace menos de un mes, a Valeria Salguero, un caballo suelto en las cercanías de Trancas que impactó contra su vehículo le tronchó la vida. Según consignó entonces la Policía, la ruta estaba "en estado óptimo". Pero pudo más la brutalidad del golpe que efectuó el equino.
Según datos de Caballería de la Policía provincial, a los galpones de esa jurisdicción ingresan alrededor de diez animales por semana. La mayoría son equinos. Aunque los conductores responsabilizan a la Policía por la falta de controles (la Ley 3.487 la faculta a levantar animales sueltos), desde la fuerza apuntan a la falta de conciencia de los dueños de los animales.
El director de Emergencias de la Provincia, Francisco Barreiro, señala que los choques con animales suelen ser mortales porque el vehículo impacta con obstáculos de gran peso, y de una forma sorpresiva, por lo general sin tiempo para actuar. El especialista grafica que los animales más peligrosos en las rutas son el caballo y la vaca. El caballo, por la altura de sus patas; y porque siempre va hacia adelante, y se mete en el habitáculo del conductor; la vaca, por el peso y por el tamaño. El chancho también puede ser mortal, advierte, porque es un cuerpo pesado y duro. Por lo general, no se encuentra a los dueños; son animales no marcados, sin propietario. O no hay medida legal para sancionarlos", advierte Barreiro. "La alternativa -enfatiza- es la concientización de que la gente que posee este tipo de animales sepa que esto también puede transformarse en un arma, si no se lo maneja con cuidado".
Las zonas rojas
Quienes conocen al dedillo las rutas tucumanas aseguran que las zonas más pobladas de animales son, al Norte, los caminos de Trancas; y al sur, el tramo de unos 60 kilómetros comprendido entre Concepción y La Cocha. No pueden faltar en esta suerte de "zona roja" los accesos a la capital por la avenida de Circunvalación, linderos con Los Vázquez y con el Mercofrut. Un baqueano sureño advierte a las autoridades policiales, responsables del control, sobre la vulnerabilidad del sector de la nueva ruta 38, que penetra en zonas de alta ruralidad, lo que conlleva la presencia de numerosos animales sueltos, sean domésticos o de ganado.
Pero, si la desidia puede ser una explicación a la multitud de animales sueltos que pululan por lo caminos tucumanos, otra explicación es la pobreza, como señala el médico experto en Emergentología Juan Masaguer. "Por un lado - dice- hay 300 kilómetros en los que hay carteles en los que se puede leer: "usted va a encontrarse con animales sueltos". Masaguer reconoce que la zona de Trancas es la más problemática; pero pone el foco en el Mercofrut. "Ese es otro problema: hay vehículos de tracción a sangre que circulan con una suerte de patente, tienen autorización para hacerlo. Y no sólo lo hacen en las rutas. En la misma esquina de la comisaría sexta se me cruzó un carro tirado por dos animales; y no te puedo contar el estado de la rueda; y de los pobres animales, que ni herradura tienen; y un animal que no usa herradura, no sólo está propenso a lastimarse, sino a perder estabilidad, porque patina. Es parte de la pobreza", sentencia Masaguer.


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