Matías Ezequiel Barroso recibió varios disparos a pocos metros de la puerta de su casa ayer a la noche. Murió esta madrugada en el Policlínico de un paro cardíaco, luego de que fue operado de urgencia.
Las primeras informaciones indicaron que los dos atacantes estaban encapuchados al momento de la balacera, pero la familia lo desmintió. Según dijeron sus amigos y familiares, Matías era un fanático del fútbol, pero de esos que sufren cuando lo ven por televisión, por lo que mientras estaban viendo el superclásico River-Boca ayer a la noche, salió a tomar una gaseosa con su sobrino.
Así pasadas las 23, cinco estruendos quebraron con la euforia del partido. Según indicaron, un hombre apareció, disparó contra su cabeza, su cuerpo y sus pies y luego huyó en una moto que esperaba a que cometiera el crimen.
Su sobrino logró identificar a los agresores, al igual que sus allegados. Incluso su papa, Miguel Ángel Barroso dijo que su hijo “ya había tenido problemas con esta gente” por lo que ya los habían denunciado en la Comisaría treinta y uno. Contó que una de las tantas veces fue apedreado y que otra vez, mientras circulaba en un Ford Falcon por el barrio Hipólito Yrigoyen también recibió disparos. Pero en aquel entonces, pudo contar la agresión.
Y ayer a la noche cuando volvieron por él, las balas fueron lo suficientemente precisas. Tras recibir las heridas, a pesar de que sus familiares lo trasladaron rápidamente al Hospital Juan Domingo Perón en donde los médicos lo intervinieron para sacar la bala de su cabeza, a las pocas horas falleció por un paro cardíaco.
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