Una adolescente ayer tarde pereció trágicamente en Urgencias del Hospital Regional, horas después de protagonizar un violento accidente mientras acompañaba a una amiga en una motocicleta, en el barrio Jorge Newbery.
La víctima fue identificada como Karina Riestra, de 22 años, con residencia en San Luis y calle 2 del barrio Sarmiento.
De acuerdo con la investigación que lleva adelante la Comisaría Quinta, el trágico accidente ocurrió cerca del mediodía e involucró a una motocicleta Zanella ZB, la cual circulaba al mando de Mariana Ordóñez, de 23 años, domiciliada en el barrio Mariano Moreno, en la zona oeste de la ciudad capital.
Desastre
Al parecer, la unidad transitaba por calle Alfonso Quinzio, en el barrio Jorge Newbery, de norte a sur.
La hipótesis dominante indica que las jovencitas transitaban a una velocidad importante. Sin que se haya sabido con exactitud por qué, habrían chocado el cordón en la esquina.
Ello precipitó el horror. En segundos, la unidad se fue directamente contra un árbol, ubicado a más de 20 metros del impacto original, trascendió dentro de la investigación .
Las consecuencias resultaron terribles. Ordóñez pegó contra el árbol y salió despedida de la motocicleta, ante el estupor de numerosos vecinos.
Karina Riestra lo sufrió más aún. Su rostro se estrelló contra el árbol y cayó inconsciente.
Desde ese instante, la adolescente no recuperó más la conciencia, revelaron voceros hospitalarios.
Desenlace
Con la lógica desesperación colectiva, arribó personal del Sease y auxilió a las dos víctimas.
La ambulancia llegó a los pocos minutos y ya esperaba un equipo de médicos y enfermeros.
De inmediato, las jóvenes fueron ingresadas en Urgencias. Ordoñez con posibles golpes en el tórax, según se supo.
En tanto, Riestra es la que mayor preocupación causaba entre los médicos.
No era para menos. Su choque contra el árbol le habrían provocado numerosos traumatismos, cuya gravedad y secuelas asomaban más que imprevisibles.
Así, en medio de enfermeros corriendo presurosos en pos de estabilizarla, cerca de las 16.30 la vida se le esfumó de las manos a Karina Riestra.
Dejó de existir a raíz de las lesiones de la cabeza, sin que fuese posible lo básico: controlar una hemorragia y atenuar las consecuencias del impacto.
Apagada la vida de Karina, sobrevino el amargo deber de darle la noticia a su familia, la cual, lógicamente, estalló en llanto ante lo irreversible.
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