La revuelta fue protagonizada por una decena de sujetos que se encuentran alojados en dicha dependencia.
Minutos antes de las 10, los internos acercaron colchones y otros elementos combustibles hasta la parte delantera de los calabozos y les prendieron fuego.
En simultáneo comunicaban a los gritos una serie de reclamos. Poco después una dotación de los Bomberos Zapadores llegó hasta la esquina de Tucumán y Zavalla.
En su apoyo, arribaron numerosos móviles del Comando Radioeléctrico y de la Guardia de Infantería. El foco ígneo fue controlado y en un rato el incidente quedó superado, sin tener que lamentar personas lesionadas.
Vecinos y curiosos siguieron de cerca las instancias del suceso que alteró la calma del día feriado.
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