La Alcaidía de Santa Rosa ha sido siempre el centro de muchas miradas que cuestionaron su funcionamiento. En los últimos tiempos hay situaciones que no han cambiado totalmente pero sí mejorado, mínimamente, a favor de las condiciones de detención de los internos.
A pesar de eso, hay algo que no ha cambiado y que seguramente excede la responsabilidad de la Policía pampeana. Y es que en un lugar que en principio debería estar destinado a detenidos y procesados, hay personas con condena (algunas firmes y otras en suspenso) que deberían estar a cargo del Servicio Penitenciario. Así es como la fuerza provincial debe terminar cumpliendo funciones que no deberían ser de su competencia y para las que no está preparada completamente, y en los pabellones del centro de detención dependiente de la UR-I se mezclan presos por delitos "comunes" con otros "pesados" que cargan con frondosos prontuarios.
Los cuatro internos que intentaban fugarse durante la noche del viernes, que al ser descubiertos iniciaron un motín al que se sumaron todos los compañeros de pabellón y que fue reprimido duramente, tienen condenas por robo calificado u homicidio. Y no sólo pasa en la Alcaidía: muchas comisarías del interior de la provincia alojan condenados.
Depósito.
Está claro que la Alcaidía no debería funcionar como un depósito de presos, por más esfuerzo que las autoridades hagan para que no sea así. Pero la realidad es que en la Colonia Penal hay sectores que deberían estar destinados a reclusos pampeanos y los traslados son contados. Los pabellones más nuevos de la U-4, supuestamente destinados a ese fin, son utilizados de la misma manera que cualquier otro y allí se alojan internos que vienen de todas partes del país y por distintas causas. Y más allá de que las mejoras en las condiciones de detención de un lugar a otro puedan ser mínimas o imperceptibles.
Hay situaciones que reflejan claramente esas inequidades. Por ejemplo, los integrantes de la Subzona 14 detenidos en la U-4, acusados de delitos de lesa humanidad y que están siendo juzgados por estos días, gozan de beneficios que pocos (por no decir nadie) tienen en la vida carcelaria. En principio, apenas fueron detenidos a mediados de julio, estrenaron los pabellones nuevos (y limpios), y ahora permanecen en un área casi "vip" especialmente reacondicionada para ellos con televisión y microondas, entre otras comodidades. Mientras tanto, los 24 internos que quedaron en el pabellón del motín en la Alcaidía pasaron la noche empapados, con sus ropas y colchones mojados, hasta que las autoridades accedieron a que se les entreguen elementos secos tras los reclamos de los familiares. Un contraste notable.
Comentá la nota