El nivel alcanzó el máximo de la última década, registrado a fines de 2000. El sector mercantil advierte que además se estancaron las ventas en muchos rubros, especialmente en las tiendas de ropa
Ambos indicadores constituyen un combo que contrasta con lo ocurrido en los últimos años de clara expansión económica. Detrás de las dos variables que siguen de cerca desde la Cámara Mercantil, creen que hay una misma razón: la caída del poder adquisitivo de los consumidores y un agotamiento del crédito.
Lo cierto es que todos los meses el porcentaje de clientes que no puede afrontar sus compromisos comerciales es mayor. En enero, el número en la ciudad era del 16,73% mientras que en la región alcanzaba el 17,72%. Al cerrar octubre, eran del 17,02% y 18,01% respectivamente.
“Vemos por un lado que las ventas en muchos rubros están estancadas y en otros en baja. Salvo electrodomésticos y automóviles, que tienen un buen ritmo, el resto tiene una realidad muy diferente”, explicó el presidente de la entidad mercantil, Carlos Brancher.
En el comercio advierten que muchos clientes desisten de sus compras al tener superados los límites de compras de sus tarjetas y no contar con efectivo para realizarlas. “Incluso es frecuente que un pantalón se pague con más de una tarjeta para operar dentro de los escasos márgenes que les quedan. Indudablemente la gente perdió poder de compra”, señalan.
De este modo se sigue consolidando un proceso que se inició en la ciudad y región en 2009, después de la crisis del campo y junto a la crisis internacional de ese año.
Desde ese tiempo la morosidad trepó hasta alcanzar ahora los niveles de fines de 2000, el máximo de la última década. De allí la preocupación de los mercantiles que temen que esto sea el inicio del enfriamiento de la economía.
También aseguran que el aumento de los salarios ocurrido en los últimos años generó una sensación de mayor poder adquisitivo. Pero a la par la economía también fue ajustando al alza los precios y eso terminó equiparando los movimientos. No todo el incremento nominal fue real. “Ahora vamos a ver qué pasa para las fiestas, si los clientes llegan con la capacidad crediticia colmada. Y también cómo jugará el aguinaldo, que tal vez permita amortiguar la tendencia”, explicaron.
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