La morosidad comercial, en un nivel récord para la última década

Si se toman los últimos 120 meses, sólo es superada por junio y julio de 2001, cuando el país estaba a las puertas de la mayor crisis de su historia. Analizan como positiva una leve caída en los últimos 60 días
La reac­ti­va­ción eco­nó­mi­ca que en mu­chos seg­men­tos de la ac­ti­vi­dad co­mer­cial se co­men­zó a per­ci­bir des­de me­dia­dos del año pa­sa­do y la apues­ta al con­su­mo que cons­tan­te­men­te vie­ne pro­ta­go­ni­zan­do el Go­bier­no na­cio­nal tie­ne una con­tra­ca­ra ne­ga­ti­va. En los ne­go­cios de la ciu­dad, son ca­da vez más los rio­cuar­ten­ses que tie­nen di­fi­cul­ta­des pa­ra ha­cer fren­te a las cuo­tas y co­mien­zan a re­tra­sar sus pa­gos.

Se­gún los re­gis­tros de la Cá­ma­ra Mer­can­til e In­for­mes Co­mer­cia­les, el úl­ti­mo mes ce­rró con un ni­vel de mo­ro­si­dad del 16,97% lo que equi­va­le a 29.250 do­cu­men­tos afec­ta­dos so­bre un to­tal de 172.268 re­gis­tra­dos.

La ba­se de da­tos se cons­ti­tu­yó ori­gi­nal­men­te con el ob­je­ti­vo de de­fen­der a los co­mer­cios de aque­llos clien­tes que arras­tra­ban an­te­ce­den­tes de in­cum­plir sus obli­ga­cio­nes. Pe­ro po­co a po­co el ín­di­ce se cons­ti­tu­yó en un in­di­ca­dor cla­ve pa­ra to­mar­le el pul­so al mer­ca­do lo­cal. Y per­mi­te ob­ser­var que por ejem­plo la can­ti­dad de per­so­nas con cré­di­to en los ne­go­cios al­can­za las 172.268. Esos son los DNI re­gis­tra­dos en la Cá­ma­ra, fren­te a los 164.661 de igual mes de 2008. Es de­cir que en los úl­ti­mos 24 me­ses se in­cor­po­ra­ron unas 8 mil per­so­nas a la com­pra con cré­di­to per­so­nal.

Lo cier­to es que los ni­ve­les de mo­ro­si­dad no han de­ja­do de cre­cer, ca­si de ma­ne­ra cons­tan­te, en los úl­ti­mos años. Es­to tie­ne, pa­ra los co­mer­cian­tes, una ex­pli­ca­ción con­cre­ta: la caí­da en el po­der ad­qui­si­ti­vo de los con­su­mi­do­res que to­man com­pro­mi­sos que lue­go no pue­den afron­tar. En es­to, el in­gre­dien­te de la in­fla­ción se vuel­ve de­ter­mi­nan­te des­de co­mien­zos de año. Ca­sual­men­te en los pri­me­ros cua­tro me­ses com­ple­tos de 2010 las ta­sas de mo­ri­si­dad siem­pre se ubi­ca­ron al­re­de­dor del 17%. En ene­ro fue del 16,97%; en fe­bre­ro tre­pó al 17,03%; en mar­zo ba­jó al 16,98% y en abril igua­ló el re­gis­tro de ene­ro.

En la Cá­ma­ra mi­ran con bue­nos ojos la evo­lu­ción de los úl­ti­mos tres me­ses a la ba­ja, aun­que to­da­vía no se ani­man a pre­sa­giar si se tra­ta de una ten­den­cia que se va a ir con­so­li­dan­do o si es só­lo un he­cho co­yun­tu­ral que de­ja­rá su pa­so nue­va­men­te al cre­ci­mien­to del in­di­ca­dor.

Es que la di­fe­ren­cia en­tre el pi­co má­xi­mo de fe­bre­ro y el ín­di­ce del mes pa­sa­do hay ape­nas seis dé­ci­mas de di­fe­ren­cia. De­ma­sia­do po­co por aho­ra pa­ra ase­gu­rar que el ni­vel de mo­ro­si­dad co­men­zó a ce­der.

¿Más actividad o más previsión de los comercios?

En­tre los se­ña­la­mien­tos que rea­li­zan los di­rec­ti­vos de la Cá­ma­ra Mer­can­til e In­for­mes Co­mer­cia­les, des­ta­can la can­ti­dad de con­sul­tas men­sua­les que res­pon­de la en­ti­dad a los dis­tin­tos co­mer­cios de la ciu­dad.

Así, mien­tras en sep­tiem­bre del año pa­sa­do fue­ron 1.871 res­pues­tas que dio la Cá­ma­ra an­te con­sul­ta de sus aso­cia­dos, en abril fue­ron 2.393, lo que re­pre­sen­ta un cre­ci­mien­to de ca­si el 28 por cien­to.

Es­to tie­ne dos po­si­bles in­ter­pre­ta­cio­nes: por un la­do un in­cre­men­to en las ven­tas que im­pac­te en una ma­yor ne­ce­si­dad de los co­mer­cios de so­li­ci­tar in­for­ma­ción; o que esa ne­ce­si­dad se de­ba a un in­cre­men­to en la des­con­fian­za de los co­mer­cios que pre­fie­ren to­mar más res­guar­do an­tes de ven­der un pro­duc­to a cré­di­to.

Uno de los pri­me­ros da­tos que sur­ge so­bre es­te pun­to es la ex­plo­sión en la ven­ta de LCD. Por eso el ma­yor cau­dal de pe­di­dos de in­for­me lle­ga hoy de la ma­no de las ca­sas de elec­tro­do­més­ti­cos.

"Tam­bién hay que pen­sar que esos pla­nes de 50 cuo­tas sin in­te­rés es la úni­ca al­ter­na­ti­va que exis­te pa­ra mu­cha gen­te de com­p­rar al­gún elec­tro­do­més­ti­co nue­vo. El ex­ce­den­te sa­la­rial de las fa­mi­lias es prác­ti­ca­men­te nu­lo y en­ton­ces apro­ve­chan el cré­di­to de al­gu­na tar­je­ta y así com­pran", ex­pli­ca­ron.

Ese es­ca­so mar­gen que la ma­yo­ría de los asa­la­ria­dos tie­ne a su vez es ame­na­za­do por el pro­ce­so in­fla­cio­na­rio. Allí, las po­si­bi­li­da­des de con­tar con 50 cuo­tas sin in­te­rés, es el mo­do de com­pen­sar esa pér­di­da cons­tan­te del po­der ad­qui­si­ti­vo y el de­to­nan­te de mu­chas com­pras.

Comentá la nota