La Cámara Mercantil emitía unos 2.200 informes mensuales por pedidos de cuentas corrientes en firmas asociadas. Ahora, esa cifra bajó a 1.516 en agosto. Admiten que se debe a un freno en las ventas
Pero hay un indicador que los dirigentes muestran ahora como un reflejo de la realidad actual: la caída en la solicitud de cuentas corrientes.
La Cámara Mercantil e Informes Comerciales elabora mensualmente un estudio sobre el nivel de morosidad en los negocios de Río Cuarto y la región. Y allí se describe la cantidad de informes que los asociados a la entidad solicitan para saber si a un cliente le pueden abrir una cuenta corriente. Ante cada posibilidad de este tipo, el comercio consulta a la Cámara para saber si es posible otorgar ese beneficio o si se trata de un cliente moroso.
Desde comienzos de año, la cantidad de informes solicitados pasó de 2.200 a 1.516 que se entregaron en agosto.
“Esto es una señal más del freno en la actividad. Hay mucho menos demanda y eso se traduce directamente en un requerimiento más bajo de informes a la Cámara”, explicaron desde la entidad mercantil.
Los 684 créditos menos solicitados en los primeros ocho meses del año implican una retracción superior al 30 por ciento que en los comercios lo explican como la resultante de un agotamiento en la capacidad de crédito de los consumidores. Y en ese esquema, apuntan al proceso inflacionario que termina por demoler la capacidad de compra de los salarios. Clientes con elevado endeudamiento y salarios que corren a la par de la inflación -en el mejor de los casos- es lo que se esconde detrás de un freno en las ventas, según los comerciantes.
“Es normal que para comprar un pantalón venga un cliente y ponga un poco en una tarjeta, otro poco en otra y hasta pague un poco en efectivo. Se ve mucho esta combinación, así como la cantidad de tarjetas rechazadas por falta de margen”, indicó un dirigente mercantil.
Según señalaron desde la Cámara, los comercios de electrodomésticos son los que mantienen buen ritmo en la venta con crédito, aunque también advierten allí, al menos, un amesetamiento.
Presión de los costos
En el otro extremo, los costos siguen a paso firme. En especial los dirigentes mercantiles apuntan a un elemento cada vez más gravitante: los alquileres. En los últimos años mantuvieron una actualización paralela a la inflación y eso fue acorralando a algunos negocios que finalmente debieron bajar la cortina.
“Es un momento difícil, especialmente para aquellos que no están acostumbrados a llevar su comercio en un proceso de inflación. Hay que trabajar mucho porque uno no puede descapitalizarse. Y muchas veces ocurre que uno vende a un precio y a la hora de reponer se encuentra con sorpresas”, explicó el dirigente.
Lo cierto es que la ecuación comercial ya no es la misma de 2011, al menos en muchos segmentos. El freno de la actividad económica y la mala cosecha del campo, en una zona con fuerte dependencia de la renta agropecuaria, terminan de configurar un escenario complejo para el sector mercantil.
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