En su segunda presentación del campeonato venció a San Telmo (3-1), de visitante. Damián Akerman convirtió dos goles y suma 98 en el Club, el otro lo marcó Ramón Ábila. Además, Mariano Messera se lesionó la rodilla derecha (inflamación de menisco) y debutó el delantero Víctor Meza. Hacía 21 partidos que Morón no ganaba de visitante, el último fue hace más de un año (30/06/11) ante Defensores de Belgrano (1-2).
Volvió a ganar
El primer triunfo logrado en una segunda fecha del campeonato para otro equipo podría ser un hecho común pero para Morón no. Haber ganado tiene mucho valor, por varias razones. La primera tiene que ver con la mala campaña anterior ya que hacía cuatro partidos que no triunfaba y sólo había ganado uno de los últimos trece encuentros.
Más saliente aún es que hacía 21 partidos y algo más de catorce meses que no ganaba de visitante. Lo hizo ante San Telmo un rival siempre complicado que tenía un invicto de nueve partidos y ocho sin perder en la Isla Maciel. Lo más importante de todo es que Morón jugó bien y fue un justo ganador.
El Gallo madrugó y aprovechó la primera que tuvo. A los tres minutos Claudio Cabrera habilitó a Akerman que con un disparo cruzado marcó el primero. San Telmo estuvo cerca del empate con un tiro libre de Viotti pero la pelota primero dio en el palo, después en la espalda de Migliardi y finalmente Cristian González la sacó sobre la línea.
Con la ventaja a su favor, Morón manejó el trámite del partido y apenas pasada la media hora golpeó otra vez. Akerman habilitó a Ábila que con un derechazo convirtió el segundo. Un rato después, San Telmo quedó con uno menos, se fue expulsado De la Vega por una falta a Zúñiga. Morón no pasaba sobresaltos y justificaba la ventaja, que pudo aumentar. Hubo algunos rendimientos importantes, entre ellos destacar el despliegue del juvenil Espinoza (reemplazó a Rodríguez Pagano, expulsado ante Los Andes).
Sobre el final de la primera parte, el Gallo tuvo la nota negativa de la tarde con la lesión de Mariano Messera (lo reemplazó Armando Lezcano, ex San Telmo).
El comienzo de la segunda parte tuvo el mismo escenario. Morón no perdió la línea y a los quince minutos Akerman se fue sólo para marcar el tercero y definir el pleito. En la media hora restante San Telmo intentó descontar pero sin mucha claridad. Recién lo consiguió sobre el final a través de Bielkiewicz que aprovechó una falla en la defensa del Gallo.
La victoria nunca corrió peligro para Morón que hasta pudo convertir algún gol más, en especial con el ingreso del debutante Victor Meza. El delantero tuvo un par de oportunidades claras y un cabezazo en el travesaño de cuyo rebote Akerman convirtió pero el árbitro entendió que hubo posición adelantada del goleador y anuló la jugada.
En definitiva fue un justo triunfo de Morón que deja algo más que los valiosos tres puntos conseguidos ante un rival directo en la lucha por el bajo promedio. El equipo tuvo personalidad y protagonismo y además supo manejar los tiempos del partido. De a poco, Morón parece ir tomando forma de equipo protagonista en un campeonato que promete ser apasionante.
Festejos
El domingo por la tarde tendrá algo especial. Cuando Morón enfrente a Estudiantes en el Francisco Urbano cumplirá mil partidos disputados en el histórico estadio que empieza a despedirse. Habrá festejos, con la presencia de ex jugadores que formaron parte importante de una época donde se construyó la casa propia.
También habrá nostalgia y emoción con algunas lágrimas inevitables, por los recuerdos y por lo que vendrá. Además, Chiche Migliardi jugará su partido número 200 en el arco del club de sus amores por lo cual se le entregará un presente recordatorio.
Como si fuera poco, Damián Akerman puede llegar a los 100 goles con la camiseta del Gallo. Puede lograrlo justo frente a Estudiantes, equipo al que le convirtió más goles (10 en total). Precisamente Estudiantes de Caseros fue el club donde debutó el Gato Daniele que tendrá enfrente a un técnico discípulo como Fabián Nardozza, uno de los pilares del último campeonato de Morón (1990) que incluso fue compañero en los comienzos de Migliardi (1994/95). Será una tarde especial, sin dudas. Una tarde para el recuerdo y la emoción.
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