Moreno provoca una parálisis preventiva

Por Walter Brown

En la Argentina de estos tiempos, la simple mención del secretario de Comercio Interior, Guillermo Moreno, suele generar escozor en el ambiente empresario y la mera explicitación de sus intenciones provoca una parálisis preventiva.

No se encontrarán aún papeles firmados que prohiban la importación de alimentos. Tampoco se hallarán declaraciones públicas de funcionarios admitiendo que se impedirá el ingreso al país de los productos comprados en el exterior. Mucho menos cuando la presidenta Cristina Kirchner y su esposo, en condición de flamante titular de la Unasur, están con un pie en el avión que los depositará en Madrid para sentarse a la mesa de negociaciones entre la Unión Europea y América latina. Sin embargo, los brasileños ya denuncian el freno en la frontera de camiones con alimentos congelados y los europeos reclaman que se levanten restricciones. Bastó con el pedido de informes sobre las operaciones de importación de alimentos, que Moreno le hizo llegar al organismo regulador, la ANMAT; y con el reconocimiento que le transmitió a los importadores de que "prepara" una medida para ajustar el ingreso de alimentos y mejorar así la balanza comercial. Aunque estas compras representen solo una doceava parte de las exportaciones anuales. Y la relación costo–beneficio del bloqueo pueda resultar negativa.

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