Moreno logró levantar el bloqueo en los puertos

Moreno logró levantar el bloqueo en los puertos
Por Emiliano Galli

Los empleados y comisionistas de los despachantes de aduana y los transportistas levantaron a última hora del viernes el bloqueo que mantenían sobre el puerto de Buenos Aires tras acordar con el secretario de Comercio Interior, Guillermo Moreno, y funcionarios de la Aduana, un cuarto intermedio hasta el próximo viernes.

. Los funcionarios se comprometieron, durante ese lapso, a analizar modificaciones que permitan "agilizar" la actividad portuaria.

La política oficial de comercio exterior administrado para proteger la industria nacional y el control exhaustivo de las importaciones destinado a evitar la salida de los dólares que el Gobierno tanto necesita tropezó con la resistencia de los trabajadores, que, primero, sintieron el ajuste y que, por eso, decidieron el bloqueo a las terminales.

"La suspensión de personal es una realidad", dijeron fuentes sindicales y empresarias, y así se lo transmitieron a Moreno y a los representantes de los trabajadores autoconvocados en las entradas de las terminales portuarias de Buenos Aires y Dock Sud -por donde entra el 80% de la mercadería de importación contenedorizada - en una audiencia improvisada anteayer, cuando promediaban 48 horas de obstaculización al comercio exterior.

"Moreno nos recibió, pero nos aclaró que iba a continuar con la política económica que establece que aquel que quiera importar va a tener que exportar por la misma cantidad", contó a LA NACION un empleado de un estudio de despacho aduanero que participó de la reunión. La política en cuestión, en la práctica, es un intercambio de roles que no redunda en nuevas o mayores exportaciones: el exportador que debería concretar su venta al exterior le cede la operación a otro empresario (el importador que necesita calzar el valor de su compra con una venta del mismo tenor) a cambio de una comisión. El importador, que nada sabe de exportaciones, se encuentra duplicando costos operativos (comprando en el mercado interno para exportar) para poder importar.

La merma de las importaciones oscila entre el 25 y el 30%, según cifras de las mismas terminales y de las agencias marítimas sobre la base de la cantidad de contenedores que llegan en los buques a los puertos de Buenos Aires y Dock Sud. En el puerto hay un plantel de base, y un gran número de tercerizados (las cuadrillas o "líneas") que son convocados con la llegada de cada buque. "Lo común en esta época es que lleguen entre 400 y 500 contenedores de importación por barco. Ahora están llegando barcos con entre 20 y 40 contenedores", confiaron operadores portuarios.

BUROCRACIA OPERATIVA

Ante la intransigencia respecto del manejo de las importaciones que manifestaba en la reunión Moreno -al que los autoconvocados ven como responsable de la caída de la actividad que pone en riesgo sus fuentes de trabajo-, la reunión giró hacia la burocracia operativa cotidiana. Sucede que la Aduana, por medio de la resolución 3304 de la AFIP, instrumenta desde marzo controles exhaustivos a las importaciones que fueron habilitadas previamente por el Gobierno al otorgarles la licencia no automática y cuya llegada fue debidamente autorizada con la aprobación de la declaración jurada anticipada. Estos controles incluyen la bajada del contenedor del camión para verificar la mercadería, validarla (controlar el valor declarado) y tomar muestras y fotos para completar la revisión y proceder a su liberación.

"A esto se le suma que la Aduana multiplicó los controles de exportaciones debido al narcotráfico y se hace un cuello de botella que obliga a los camiones a esperar dos o tres días afuera hasta que arranque la calesita", explicaron los despachantes. En el puerto de Buenos Aires hay tres escáneres para este tipo de controles. Pero lo que falta, denuncian, es personal aduanero.

Moreno se comprometió a darle agilidad a la operación. Convocó a la reunión a Ricardo Echegaray, titular de la AFIP, pero en su lugar asistió Silvio Minisini, subdirector de Control Aduanero.

Sin embargo, el escepticismo reina en el puerto. "Vemos desde hace meses cómo los contenedores se van a Montevideo. Porque, además de las políticas oficiales, tenemos que enfrentar las demoras arbitrarias de hasta 12 horas en el remolque de barcos para entrar y salir del puerto de parte del SOMU [Sindicato Obreros Marítimos Unidos, de Omar Suárez], que se sabe está muy alineado con el Gobierno", dijeron las fuentes.

Cada reunión y promesa de Moreno a los trabajadores no deja de ser como la sombrilla en la playa: una protección parcial, aunque se la mueva permanentemente..

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