Morales cede a la presión indígena

El mandatario anunció que suspenderá la construcción de una ruta que atravesaba una reserva natural
LA PAZ.- Después de marchar 66 días desde la Amazonia hasta La Paz, un grupo de indígenas bolivianos logró ayer que el presidente Evo Morales escuche sus reclamos y dé marcha atrás con la construcción de una ruta financiada por Brasil, que iba a atravesar la reserva natural donde viven.

Tras meses de insistir en la necesidad de realizar obra y rechazar la petición indígena, Morales hizo el anuncio por sorpresa en el palacio presidencial de La Paz, mientras a sus puertas esperaban 20 dirigentes indígenas para dialogar sobre ésa y otras 15 demandas.

"El tema Tipnis [por el nombre de la reserva natural] está resuelto", aseguró el presidente, que intenta superar una de sus peores crisis políticas por la aparente contradicción entre el proyecto vial y su conocido discurso de defensa de los derechos indígenas y de la "Pachamama".

En concreto, Morales ofreció modificar una ley sobre el Territorio Indígena Parque Nacional Isiboro Secure (Tipnis) para establecer que ninguna ruta atraviese esa reserva, que también será declarada "intangible" para protegerla de asentamientos de cultivadores de coca y otros colonizadores no indígenas.

Además, le pidió al Congreso, controlado por sus partidarios, que apruebe de forma "urgente" la modificación de la ley.

Sin embargo, para los indígenas bolivianos el conflicto aún no está superado, porque aún quedan 15 demandas por atender. "Para nosotros no hay nada resuelto de momento", replicó el líder del Tipnis, Fernando Vargas, que marchó más de 600 kilómetros durante dos meses hasta llegar a La Paz, y ahora acampa frente al palacio presidencial junto con decenas de indígenas.

El anuncio de Morales facilita, no obstante, la negociación de los puntos planteados por los indígenas, cuya principal demanda era anular la construcción de un tramo de 177 kilómetros de la ruta proyectada, de un total de 306 kilómetros, financiada por un crédito brasileño.

Lo que el mandatario no aclaró es qué hará con el contrato de la constructora brasileña OAS, que adelanta la obra desde hace meses, ni con el crédito que concedió Brasil por 332 millones de dólares, el 80% de la inversión de 415 millones.

Además del reclamo del Tipnis, los indígenas piden paralizar las actividades hidrocarburíferas en el Parque Aguaragüe (sur del país), que provee el 80% de la producción nacional de gas, el derecho constitucional a ser consultados por obras que les afecten y garantías para los territorios indígenas. Pero el gobierno dijo que no puede atender esos pedidos.

Marcha atrás

Tras meses de insistir en que la obra pasaría "sí o sí" por el Tipnis, Morales se vio obligado a dar marcha atrás ante la presión popular, como ya ha hecho en otras ocasiones, como con su intento de subir a fines de 2010 hasta en un 82% el precio de los combustibles. En estos últimos meses, la marcha de miles de indígenas puso a Morales contra la pared, en especial esta semana, cuando fue recibida de manera triunfal por decenas de miles de habitantes de La Paz.

El 25 de septiembre pasado, la marcha había sido reprimida brutalmente por la policía, en una operación condenada de forma unánime y lamentada por el mismo mandatario socialista, que la tildó de "imperdonable".

Los nativos del Tipnis acusan a Morales de promover la ruta para que los cultivadores de coca de su bastión político del Chapare, vecino de la reserva, ampliaran sus cultivos.

Comentá la nota