Mañana cumplirá siete años de mandato
LA PAZ.- Evo Morales iniciará mañana su séptimo año en la presidencia de Bolivia, con la urgencia de recuperarse de un año marcado por protestas sindicales e indígenas y la necesidad de buscar alianzas para avanzar en megaproyectos vitales para el empobrecido país.
Luego de que un 2011 marcado por conflictos sociales dejase su popularidad en apenas un 35% (tras ganar la reelección con el 63% de los votos, en 2009), e impulsado por el apuro por concretar una ambiciosa lista de planes en los tres años de gobierno que le quedan, el presidente optó por abandonar su tradicional estilo desafiante y "antiimperialista" para adoptar una actitud más pragmática y conservadora, buscando alianzas con empresarios privados y parte de la oposición política.
El cambio de imagen de Morales comenzó en noviembre del año pasado, cuando acordó normalizar relaciones con Estados Unidos luego de más de tres años de distanciamiento.
A nivel interno, el mandatario organizó una cumbre social en la que la opositora Confederación de Empresarios se sumó a una "agenda de desarrollo" y, más tarde, reunió a la mayoría de los partidos de la oposición para comprometerlos a cumplir los más de 500 "mandatos" económicos surgidos de la cumbre.
Los mayores problemas del autoproclamado "presidente de los movimientos sociales" comenzaron en diciembre de 2010, con una ola de protestas que bloquearon un alza en el precio de los combustibles, y se incrementaron a lo largo de 2011, llegando a un total de 884.
Por estos días, el gobierno de Morales enfrenta la protesta de los habitantes del departamento de Tarija, quienes mantienen cerradas desde el jueves las fronteras con la Argentina y Paraguay por un conflicto con el vecino Chuquisaca por la propiedad del campo de gas Margarita, operado por Repsol.

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