Hoy se disfrazan y despotrican contra el kirchnerismo. Hablan de “avasallamiento”, de ninguno, de la ignorancia de los problemas de “la gente” como une estilo político. Olvidan su pertenencia al kirchnerismo. Desde el equipo de Mauricio Macri, creen que nadie los conoce ni se acuerda de ellos. Hicieron política en La Plata para el Gobierno, no hace mucho, apenas un par de años.
La justicia electoral intimó en 2009 al FpV bonaerense para que unificara el registro de aportantes de campaña. El oficio se emitió luego de que un diario revelara que el partido que llevó a Néstor Kirchner y Daniel Scioli al frente de la boleta en esas legislativas presentó dos versiones distintas de su recaudación: la ley exige que el informe de financiamiento se realice en papel y en soporte magnético para ser publicado en la web.
En el primero habían dicho que juntaron contribuciones por $ 13.427.418,99, mientras que en el segundo declararon casi 15 millones en donaciones. Los responsables de la campaña dijeron al juez electoral Manuel Blanco que se trató de “un error de software” en la carga de datos. En el medio hay 97 personas que están en una lista y no en la otra.
Entre esos 97 aportantes aparecía el Ministerio de Agricultura provincial, en ese momento comandado por Monzó. El funcionario y gran parte de su equipo pusieron plata de su bolsillo para la elección de sus jefes. El propio Monzó aportó 12 mil pesos. Su segundo, Ricardo Angelucci, 9 mil, y el director de Gestión, Control y Estadística, 7.500.
Otro tanto pusieron Marcelo Daletto, jefe de Gabinete del Ministerio, y Viviana Di Marzio, la directora de Instrucción de la Subsecretaría de Calidad Agroalimentaria y Uso Agropecuario de los Recursos. Hasta Virginia Gatti, la secretaria privada de Monzó, dejó 4.500 pesos.
De hecho, el nombre de Marcelo Daletto aparece en un simpático blog, “Comisión Permanente para el Registro de Kirchneristas”, destinado a llevar un riguroso conteo de integrantes y adherentes del kirchnerismo en sus distintas etapas para evitar, justamente, lo que Daletto quiere hacer ahora: saltar de un casillero a otro y pasar de oficialista a opositor.





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