Montoya vuelve al gobierno bonaerense

El ex funcionario de Domingo Cavallo quedará al frente de Grupo Bapro. Pero tendrá injerencia en otras áreas de la administración bonaerense. Estará secundado por el bahiense Dámaso Larraburu.
Poco más de un año le llevó a Santiago Montoya volver al gobierno bonaerense. Luego de su coqueteo con el PJ disidente, el ex jefe de los sabuesos, que se hizo famoso por sacar a la calle inspectores de ARBA vestido de Papá Noel, estará de regreso en la función pública provincial. Y se pondrá al frente del Grupo Bapro, un holding que depende del Banco de la Provincia y que controla empresas de ese conglomerado como Provincia Seguros, Provincia ART y Provincia Vida, entre otras.

En realidad, según pudo saber Hoy, el cargo de Montoya será sólo una pantalla ya que tendrá mucho mayor injerencia en la administración bonaerense: desarrollará “un plan estratégico” para la Provincia, que incluye una reforma estructural. En otras palabras, tendrá una fuerte influencia tanto en el Ministerio de Economía provincial, como en la política impositiva.

El desembarco del ex titular de ARBA se produce luego de un acuerdo político con Kirchner (que también incluye al ex espía de la SIDE, Juan José Alvarez, de fuertes vínculos con Montoya), que lo amnistió luego del castigó que lo propinó por haberse negado a ser candidato a concejal -testimonial- en San Isidro. Eso le valió una ruidosa salida del gobierno bonaerense, por orden directa emanada de la Quinta de Olivos.

Montoya tiene una carrera política cambiante. Su ingreso a la función pública se dio de la mano de Domingo Felipe Cavallo en los años ‘90, en pleno auge del gobierno menemista, cuando gerenció un programa del Banco Interamericano de Desarrollo (BID). No fue casualidad: Montoya se formó en una de las principales usinas de funcionarios neoliberales como los fue la Fundación Meditarránea, con sede en Córdoba, su provincia natal.

Montoya, en 2003, se convirtió en funcionario estrella del gobierno de Felipe Solá, luego de su famosa frase: “voy a hacer mierda a los evasores”. Y, luego de un largo trajinar, logró que la subsecretaria de ingresos públicos que comandaba -Rentas- adquiriera autarquía, y pasará a ser ARBA.

Para Montoya, al igual que la frase que tiene Julio Grondona en su anillo, “todo pasa”. Y los resquemores con los Kirchner, que ordenaron sacarlo del gobierno el año pasado, parece que quedaron atrás.

Montoya estará secundado, en el Grupo Bapro, el ex diputado nacional, Dámaso Larraburu. Al igual que el ex sabueso, Larraburu había sido eyectado de la administración pública bonaerense tras las elecciones de 2009 (ocupaba el cargo de director del Banco Provincia): Kirchner lo acusó de haber coqueteado con el PJ disidente.

Además, Larraburu fue salpilcado por el escándalo de Dienst Consulting. Estaría vinculado a esta empresa con sede en Bahía Blanca (la ciudad de donde es oriundo), que fue contratada en forma directa por el gobierno de la Provincia para controlar las licencias médicas de docentes y auxiliares de la Educación en gran parte del territorio bonaerense. La empresa fue favorecida con un contrato millonario de 40 millones de pesos anuales.

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