Deberá ser aprobado hoy en el Senado
El voto final, que será bajo la fórmula de una moción de confianza, está programado para hoy por la tarde.
Será el propio Monti el que defenderá el contenido del plan de ajuste ante el Senado, al igual que el viernes pasado en la Cámara de los Diputados.
El recurso de la moción de confianza, muy utilizada por los Ejecutivos italianos para acelerar la aprobación de las leyes, ya que permite saltar el debate de enmiendas, también fue empleado por el gobierno tecnócrata para adelantar la aprobación del plan de ajuste en la Cámara baja, una clara muestra del apuro por aprobar las medidas.
En la Cámara de Diputados, el decreto ley que contiene el plan de ajuste fue aprobado por 402 votos a favor, 22 abstenciones y 75 votos en contra, los de la Liga Norte, antiguos socios del gobierno de Silvio Berlusconi, y de Italia de los Valores (IDV), del ex magistrado Antonio di Pietro.
El ajuste incluye tanto medidas de ahorro como de recaudación, entre ellas el retraso de la edad de jubilación (a 62 y 66 años en 2012 para mujeres y hombres), así como la reintroducción del impuesto de bienes inmuebles sobre la primera vivienda y su extensión a la segunda y tercera, y el aumento del IVA a partir de septiembre del 21 al 23%.
Las medidas de ajuste, las primeras reformas de importancia aprobadas por el gobierno de Monti tras su llegada al poder a mediados de noviembre y que ha sufrido sustanciales modificaciones en su paso por las comisiones de la Cámara baja, congela además las pensiones a partir de los 1400 euros mensuales.
El plan ha recibido fuertes críticas de los sindicatos , que consideran que pesará sobre los sectores más débiles, sobre todo los trabajadores y jubilados, y no sobre la clase alta, y por ello convocaron una huelga de tres horas el 12 de este mes.
Tras la aprobación del ajuste, que finalmente llegará antes de Navidad como pretendía Monti, el gobierno italiano tiene por delante una reforma del mercado laboral, algo que ha despertado muchas resistencias por parte de los sindicatos ante la posibilidad de que se revisen las condiciones de los despidos, algo que desmintió ayer mismo la ministra de Trabajo, Elsa Fornero .
Mientras tanto, en una clara señal de los problemas que se avecinan en Italia, la oficina de estadísticas anunció que el PBI se contrajo en el tercer trimestre 0,2%, el primer retroceso desde fines de 2009, lo que augura una casi inevitable recesión.
El dato se compara con un crecimiento trimestral promedio de la zona euro del 0,2 por ciento entre julio y septiembre, lo que deja a Italia en su posición habitual de una de las economías más lentas de la región..

Comentá la nota