El arzobispo de Corrientes presidió el Te Deum realizado en la Catedral capitalina en conmemoración del Bicentenario. Tuvo un discurso coherente, donde pidió por la unidad del pueblo y que se dejen de lado las posturas intransigentes. También cuestionó que a la fiesta patria sólo se le dé un marco institucional.
Durante su oratoria, el referente de la Iglesia Católica en Corrientes consideró que "no se puede mirar hacia delante sin tener en cuenta el camino recorrido y honrar lo bueno de la propia historia". Y dejó en claro que "no habrá patria para todos si no la construimos entre todos; podremos crecer sanamente como Nación si reafirmamos nuestra identidad común".
POR LA UNIÓN
Resaltó que la construcción de la Patria "es una tarea que no puede hacerse con intereses sectoriales", considerando que en esta materia "tenemos una deuda de amor nuestra patria. Y el amor es esencialmente inclusivo".
"Nadie puede pensar que el engrandecimiento de la patria sea fruto de un solo sector, aislado del resto", manifestó. Stanovnik recordó el Pacto de Gobernabilidad, convenido hace casi una década. "Tendremos ocasión de seguirlo", indicó. Al tiempo que aseveró que el compromiso consiste en "establecer el diálogo como metodología para la convivencia política".
CRÍTICO
Entra sus líneas expresadas, Stanovnik se encargó de criticar la perspectiva que se le dio al festejo patrio, resaltando que sólo se redujo a lo gubernamental. "Necesitamos motivar a todos a ayudar a hacer posible que nuestro pueblo participe", expresó y sugirió que la celebración religiosa debió realizarse en un lugar convocante.
El pastor mayor de Corrientes destacó en su homilía el beneficio de la libertad, señalándolo como "uno de los cuatro valores inherentes a la dignidad de los hombres y de los pueblos junto a la verdad, la justicia y el amor".
"No se puede mirar hacia adelante sin tener en cuenta el camino recorrido", manifestó respecto a los 200 años de historia transcurrida, dejando en claro a su vez que los recuerdos y valores de los argentinos "tienen origen en Dios. Son fundamentos sólidos para un desarrollo justo y solidario de la Argentina".
DEUDA
Continuando con su postura de reflejar en sus palabras algunas cuestiones dejadas de lado ante el marco de algarabía ciudadana, el Arzobispo resaltó la necesidad de comprender de que "agradecer el don de la patria nos enseña tener una mirada inclusiva y un corazón abierto a todos. Esto no nos exime que a veces hemos tratado mal a la patria. No nos hemos ocupado de nuestro hermano, al punto de excluirlo de los bienes". Y así expresó: "La gran deuda del Bicentenario que tenemos que saldar es la deuda social. Nosotros debemos responder a la pregunta que Dios le hizo a Caín: ‘¿Dónde está mi hermano?"
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