Monseñor Polti invitó a los fieles santiagueños a pedir por la santidad de nuestros sacerdotes

Lo hizo al recordar que ellos son quienes prestan su voz y sus manos a Jesús para perdonar los pecados.
Pasión y Muerte del Señor hoy, en la iglesia Nuestra Señora de La Merced

Publicado el 06/04/2012 - El obispo de la Diócesis de Santiago del Estero, monseñor Francisco Polti, invitó a los cieles santiagueños a pedir por sus sacerdotes, por “la santidad de los sacerdotes”, porque son ellos los que deben perdonar los pecados para poder llegar limpios a la eucaristía, instituida en la Pascua de Resurrección.

El prelado hizo esta reflexión anoche, al pronunciar la homilía de la misa en la que se recordó la Cena del Señor y el lavatorio de pies, el símbolo de humildad y entrega de Jesús antes de ser crucificado.

La ceremonia tuvo lugar en la Catedral Basílica, que se estuvo colmada de fieles, quienes siguieron con verdadero recogimiento una de las celebraciones más significativas de la Semana Santa.

Previo al lavatorio de pies, realizado a 12 hombres de la comunidad capitalina, monseñor Francisco Polti habló de que la Iglesia restaura en cada Semana Santa el sacramento de la Eucaristía, en el que los fieles reciben a Jesús representado en un pedazo de pan.

“El que come este pedazo de pan, está nutriéndose de la energía de Jesús; y quienes la comemos tenemos las mismas ilusiones de Cristo”, dijo.

Limpios de espíritu

Enfatizó luego que es necesario “estar limpios” para recibir la eucaristía, y destacó el rol de los sacerdotes en este punto, porque “son quienes prestan su boca, sus palabras y sus manos para que a través de ellos Cristo nos diga: ‘te perdono tus pecados’”.

“Por eso les pido que, junto conmigo, recen y pidan por los sacerdotes; por la santidad de los sacerdotes, para que a través de ellos Cristo puedan perdonar nuestros pecados”, dijo el obispo.

Refirió luego que otro de los motivos de este tiempo es el amor fraterno, porque antes de su muerte Jesús pidió que “se amen los unos a los otros”.

Invitó a tener este gesto en la vida cotidiana: “¿Tenemos conflictos en nuestra familia, en nuestro trabajo? Tratemos de perdonar; tengamos detalles de cariño; elogiemos a alguien que está cerca; creemos un ambiente de paz en el trabajo, en el hogar, en el barrio, así podremos decir con mucho gusto y satisfacción, ¡Felices Pascuas! este domingo”.

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