La iniciativa lanzada esta semana y elaborada en conjunto entre el Municipio y el BID busca fomentar la participación y habilitar una instancia de intercambio, con el objetivo de resolver las problemáticas existentes.
En ese contexto, el titular de Obras Sanitarias Mar del Plata Batán (Osse) y coordinador del equipo de trabajo de la Municipalidad para el programa, Mario Dell’ Olio, dialogó con El Atlántico y brindó detalles acerca de cómo se implementará la iniciativa, de qué manera se elaboraron y medirán los indicadores y cuál es el objetivo general. “Para empezar los indicadores reflejan los grandes ejes con los que la iniciativa trabaja: sostenibilidad ambiental, cambio climático, sostenibilidad urbana y fiscal y gobernabilidad”, comenzó y luego siguió: “Dentro de eso se tocan todos los ejes: por ejemplo, en la sostenibilidad urbana aparecen la provisión de los distintos servicios, entre ellos el agua, las cloacas”.
Según explicó Dell’ Olio, los indicadores -que son 150- confirman y dan un valor a la realidad, porque ponen en evidencia una foto actual de cómo está cada tema. “Se han reunido en todas estas semanas los grupos de trabajo integrados por especialistas del BID y un equipo espejo que la Municipalidad armó con las distintas áreas, que es el que se encarga de analizar los datos para tener una visión más amplia y así llegar en la próxima etapa a poner un indicador (que funcionará como un semáforo - rojo, verde o amarillo- de acuerdo al estado en el que están) que sirva como comparación”, describió, sobre el mecanismo de trabajo.
“El valor más fuerte es poder controlar estos indicadores a través del tiempo, por eso el lanzamiento de una iniciativa para que Mar del Plata empiece a hacer un control comunitario, con acción de lo público y lo privado”, aseveró, para luego entender que esto hace que la realidad ya no sea la percepción de cada uno, “sino algo tangible”. “Con el BID hemos trabajado desde mayo hasta ahora para poder validar la forma del cálculo, algunos datos salen del Indec, otros de la Municipalidad, otros de empresas prestadoras. Cada uno de los indicadores tiene una validación en su metodología de cálculo y la importancia es fijar políticas, porque esto va a permitir priorizar temas, ver qué acciones hay que hacer para que lo que está en rojo empiece a salir de allí y analizar bien las cuestiones para poder llevar las medidas adelante”, aclaró.
Asimismo, el coordinador de este equipo espejo destacó que, una vez analizados y completados los indicadores, se tendrán en cuenta las propuestas para luego llevar a cabo las mejoras. “Por eso esto tiene que tener una movilidad permanente”, sostuvo. Es que, de acuerdo a sus palabras, para mejorar y abarcar más cuestiones, la ciudad se ha dividido en tres zonas, de acuerdo al nivel socioeconómico de cada una.
“Los temas, más allá del indicador, tienen tres procesos de validación: la opinión de la gente (recopilada por encuestadoras), el análisis económico a través de los profesionales que puso el BID y la evaluación de proyectos”, adelantó, para también señalar que además de la división en tres zonas, se han creado cuatro “subzonas”, “porque puede ser que el valor medio de una ciudad dé bien, pero hay que ver si no hay realidades distintas en el fondo”.
Por último, el funcionario aprovechó para elogiar la labor del BID, ya que una de las funciones de los agentes del organismo será trabajar en las posibilidades de financiación. “Muchas veces hay ganas y proyectos pero es muy difícil el tema del recurso; ya se ha hecho una recopilación de lo que hay en las áreas y eso es parte del material que estamos intercambiando: el BID tiene las posibilidades para financiar los estudios prioritarios y para dar soluciones, de manera que haya más recursos para poder hacer frente a las necesidades”, completó.

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