Dijo anoche el obispo Rodríguez en una misa realizada en la esquina de los Tribunales Federales donde se conocerá hoy el veredicto por el asesinato de los curas Carlos de Dios Murias y Gabriel Longueville.
“Muchas cosas se agolpan en el corazón”, manifestó el Obispo y recordó la visita a un campo de concentración en Munich, viendo el horror del Holocausto, observó una estatua que representa a un misionero, con la inscripción: “Para gloria de los muertos y advertencia a los que viven”, qué mejor que “hablemos de gloria por los que dieron su vida por el Evangelio”, agregó.
Consideró que “no podemos separar la vida de los que fueron martirizados con la fe, quisieron vivir el Evangelio con toda libertad y transparencia. Tenemos que ver la fuente de su valentía, no se trataba de una ideología o afán político, fueron fieles al Evangelio, por lo tanto, no pueden ser tratados de marxistas o comunitas”.
Comentó que recibió la visita un obispo francés, encargado entre las relaciones entre los Episcopados, trayendo material sobre la vida de Gabriel Longueville. Señaló que fue llevado hasta los lugares donde fueron asesinados los curas, y también el ex obispo Angelleli “se quedó impactado y llevó toda la información a Francia”.
“El amor pide justicia, no venganza, rogamos por la paz y la justicia, para que hoy sea un gran día para la Diócesis y La Rioja”, concluyó.
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