“Es el momento para volver a pensar a Mendoza a lo grande”

El postulante de Compromiso Federal niega que Mazzón financie su campaña, pone como ejemplo la gestión de Rodríguez Saá en San Luis y propone transformar a la provincia en la capital de las energías limpias. Critica a Iglesias y Jaque.
Pocos imaginaban que un consultor y analista de política internacional pudiera ser candidato a gobernador de Mendoza. Pero acá está Luis Rosales, jugando en la campaña. No son lides extrañas para él, sobre todo por su trabajo con el asesor estadounidense Dick Morris, pero esta vez el nombre que va al tope de la lista es el suyo propio, por el Frente Compromiso Federal que conforman el Partido Demócrata, el Pro y Es posible (el partido de Alberto Rodríguez Saá).

Rosales es un personaje extraño en la escena local, aunque parece tener el ego necesario para encarar la tarea del candidato. Parece estar apresurado por contar experiencias y por hacer un recuento de gente que conoce algo que, por los nombres incluidos, parece un capital en si mismo, aunque enumera y se excusa, tratando de no parecer vanidoso.

Sus definiciones son cuidadosas, calculadas, cosa que aprendió de Morris: “Dick siempre decía que a los periodistas hay que tirarles un solo título y el resto todo aburrimiento”, relata. Sin embargo, hasta pareció contradecir a su maestro.

-Se dice que su candidatura es parte de un acuerdo político con el asesor presidencial Juan Carlos Mazzón.

-Se dice que el “Chueco” digita todo, desde hace mucho tiempo. Se dice que también tuvo que ver en mi designación. Yo contesto con los hechos. Si estuviéramos acá por el “Chueco”, tendríamos un montón de plata y no la tenemos.

-Pero si le roban unos votos a Iglesias cumplieron el favor. La idea de ese rumor era que el PD no se aliara con el radicalismo.

-Eso no lo sé. A mi me llamaron los dirigentes del PD para ser candidato del PD y los votos al radicalismo se los robó Alberto Rodríguez Saá en las primarias.

-Usted dice que no tiene plata. ¿No está preocupado frente al despliegue de sus principales oponentes?

-Estoy tranquilo. Hay un umbral mínimo que hay que cubrir para comunicar. Si lo exceden, es saturante. Están malgastando la plata los dos partidos mayoritarios. Se ve que tienen mucha plata los dos. Exagerada para una provincia como Mendoza. Deberíamos transparentar las cuentas en serio y que la campaña la financie el Estado. Tampoco el aporte de los privados es la solución, los coloca en calidad de patrones. Deberíamos decirles a los mendocinos que no hablen con los candidatos porque son títeres de otros intereses.

-¿Por qué quiere ser gobernador?

-Puede sonar romántico, mentiroso: siento que tengo que servir. La sensación de aplauso la tuve. Es muy fuerte estar en la televisión de Buenos Aires todas las noches. Poder, lo logré con Morris, ser amigo de poderosos. No tengo esa sensación de que la gobernación de Mendoza me va a dar poder. Quiero ayudar en lo que pueda, para llevar a cabo lo que vi y lo que aprendí.

-¿Ser gobernador de Mendoza es acceder al poder real en Argentina?

-Acá no pasás a ser un caudillo, como el de San Juan, o el de Santiago del Estero, o el de Salta...

-O el de San Luis...

(sonríe) -Eso lo dijo usted... Acá es un ciudadano que pone la cara cuatro años y después nunca más puede volver a hacer nada. No hay tanto poder político en juego acá en Mendoza.

-¿Pero en el sillón hay poder?

-Si se maneja para obras y sueños utópicos apenas 8% del presupuesto, no hay poder. El gobernador de Mendoza es un gerente de personal. Y tiene problemas de personal.

-¿Celso Jaque es un gerente de personal?

-Un no muy eficiente gerente de personal. O un administrador de la pobreza. No es culpa de Jaque, es el sistema. Mendoza pasó, en 15 años, de 45 mil empleados públicos a 100 mil. Y el presupuesto de Mendoza es uno de los peor distribuidos del país, con 92% de sus gastos para sueldos. Eso explica en parte el atraso relativo de Mendoza. Del otro lado de Desaguadero, nuestro candidato a presidente (Alberto Rodríguez Saá) tiene 800 kilómetros de autopistas. Acá, con un gobernador transformado en un gerente de personal, hacemos 10 kilómetros de autopistas y 1.000 viviendas por año.

-¿De dónde saca esos números?

-Con el plan de autopistas iniciado por Iglesias y que culmina con la rotonda que inaugurarán Jaque y Cristina, se construyeron 130 kilómetros de caminos en 12 años. A razón de 10 kilómetros por año. Faltan 592 kilómetros para lo mínimo. A 10 kilómetros por año, el plan de autopistas Iglesias-Jaque necesita casi 60 años para culminar. Me da vergüenza la visita de la Presidenta.

-¿Por qué le da vergüenza?

-Me parece una falta de respeto a la investidura presidencial y a los argentinos. No se puede traer a la Presidenta para inaugurar una rotonda y utilizarla como muñeco de prueba de un tren usado. En otra época invitábamos a los presidentes a inaugurar diques, caminos, hospitales, aeropuertos. Que la traigan a hacer campaña, pero la meten justo en el tema que no tienen que meterla.

-Qué va a hacer si llega a ser electo.

-El secreto no está en administrar la pobreza. Está en invitar a los mendocinos a generar riqueza. Mendoza se pensó a lo grande. Hay que volver a pensarla así. Porque es el momento propicio a nivel mundial, regional y nacional, aprovechando el posicionamiento geoestratégico de Mendoza: estamos en el camino que une a los países que van a reemplazar a Estados Unidos en el liderazgo mundial: Brasil y China.

-Para el agro...

-Tenemos 300 mil hectáreas bajo riego. Con Portezuelo del Viento y el trasvase de aguas del río Grande al Atuel habrá 100 mil hectáreas más. Chile tiene una superficie cultivada menor y es una potencia alimentaria en frutas y hortalizas. Aprovechemos esa potencia del país vecino y salgamos al mundo con otros rubros, aparte del vitivinícola.

-Respecto de la minería...

-Los mendocinos hemos decidido privilegiar el medio ambiente. Saquémosle provecho a eso. Transformémonos en la capital de energías limpias. Yo le decía a la gente de Alvear: “Van a tener agua pura. ¿Para qué? ¿Para tener ciruelas que no tienen precio?” Somos muy buenos en producir. sabemos producir lo mejor. Sacrificados como los productores de Mendoza pocos.

Pero no sabemos vender. Y antes, hay que saber qué producir. Alimentos orgánicos, de altísima calidad, haciendo uso de esa decisión de decirle sí al medio ambiente no a la megaminería.

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