Un mal momento

El fuero civil de Mar del Plata no deja lugar para el asombro. En los últimos días, uno de los jueces que lo conforman, el doctor Alberto Vidal, fue acusado de maltratar a un conocido dirigente sindical de la ciudad.
En las últimas semanas, los más de 350 trabajadores del frigorífico Sadowa han solicitado la intervención de las autoridades municipales, entregando un petitorio en el Concejo Deliberante como también al obispo Puíggari, para encontrar una solución a sus problemas. Cuentan con el apoyo de varios movimientos sociales y reclaman los sueldos y aguinaldos de los últimos doce meses. El 10 de julio pasado se decretó la quiebra del frigorífico y se procedió al desalojo y la incautación de la firma.

Pedro Lacuadra Montiel es un conocido dirigente sindical de la ciudad de Mar del Plata. El Sindicato de Trabajadores de la Carne que él preside, hace mucho ya que acompaña a los empleados del frigorífico Sadowa en su reclamo no sólo por los sueldos adeudados, sino también por la reapertura de su fuente de trabajo. Y por esta causa, se dirigió Lacuadra Montiel al juzgado que entiende en esta quiebra con la esperanza de mantener una conversación productiva con Su Señoría, pero la realidad fue muy distinta a la esperada.

El dirigente sindical afirma que Vidal, en medio de exabruptos poco frecuentes en la boca de un juez de la Nación, le afirmó que no le interesa la cuestión social, ni el sindicato que lo viene a ver, ni el poder de los medios de comunicación, ni los acreedores privilegiados por la Ley, como son los trabajadores. Y por último, que no lo van a amedrentar con la quema de cubiertas.

Noticias & Protagonistas: ¿Pasó un mal momento con el juez que trata la quiebra del frigorífico Sadowa?

Pedro Lacuadra Montiel: Terrible, porque además no esperaba de él una respuesta como la que tuve. Las palabras exactas no fueron “no me importa”, sino un exabrupto total que me sorprendió, porque si nos hubiésemos presentado la Comisión Directiva completa, se podría haber sentido presionado, pero para evitar eso fui yo solo. La audiencia la pedí a través de nuestro asesor legal y me puse a disposición para lo que necesitaran, porque cuando se hizo cargo la actual sindicatura no conocían nada sobre el frigorífico Sadowa. Entonces, como yo tenía la experiencia de la quiebra anterior, quise ayudar. Pero ni bien comenzó la reunión el juez estuvo a la defensiva, y vuelvo a repetir lo que expreso en el comunicado de prensa: me sorprendió y me hizo recordar épocas pasadas.

N&P: Frente a una quiebra empresarial, el rol del juez es el de la protección de los bienes y el derecho de los acreedores, siendo los trabajadores los primeros de ellos a considerar, los privilegiados por la Ley…

PLM: Es así, por eso recalco que mi intención fue muy diferente a la asumida por el juez. Él me hablaba de jurisprudencia en las quiebras y yo le explicaba que la conozco muy bien y no era la que él traía a cuenta. La quiebra anterior fue muy distinta, el juez fue otro, la sindicatura fue diferente, no necesité pedir audiencia sino que a las pocas horas de iniciado el proceso, ellos me convocaron para ver cómo podía el gremio acompañar el proceso. Y con la misma buena voluntad me presenté esta vez, pero no fui recibido de la misma manera, ni como corresponde a un magistrado. Además del tema del uso por su parte de un lenguaje lleno de exabruptos. Creo que su intención fue la de marcar el territorio, pero no tenía sentido, al contrario; yo no me presenté con toda la Comisión para que no pensara que intentábamos presionarlo y él me trató tan mal que por eso tomamos la decisión de hacerlo público.

N&P: El juez Alberto Vidal debería tener en cuenta que estamos en democracia y que él ocupa un cargo que lo convierte en un servidor público, no en el dueño de la verdad. Es un administrador del Estado y debería construir el mejor escenario posible para que la empresa salga adelante. En todo caso, debería velar para que Sadowa no quede reducido a una ruina que se remate a un precio vil en el que nadie podrá recuperar nada.

PLM: Ese debería ser su trabajo: cuidar los bienes de los acreedores, donde los primeros son los trabajadores a los que se les adeudan sueldos. Y además, teniendo la chance de que alguien pusiera en marcha la fabrica, que fue lo que yo intenté explicarle, porque así se hizo en la quiebra anterior y se pudo vender después la fabrica en marcha, con un valor muy diferente a venderla parada. No sé qué le pasó, pero eso fue lo que quisimos explicarle.

Quiebras que aún duelen

En el puerto de nuestra ciudad, durante las décadas del ‘70 y ‘80, tuvo lugar una serie de quiebras de diferentes empresas pesqueras, que en realidad se trataron de brutales vaciamientos patrimoniales y por las cuales quedaron cientos de trabajadores en la calle; muchos de ellos son los pauperizados de hoy que continúan viviendo en las villas miserias de la zona. Por lo mismo es necesario cuidar el patrimonio de la empresa en problemas, tener una actitud proactiva y no tomar una postura indolente, que pueda terminar en la venta a un precio bajísimo de una empresa abandonada, llena de hierros oxidados y que termine en las manos de los conocidos negociantes de los remates. Esta problemática social y económica no se puede tratar en abstracto, teniendo en cuenta sólo la fría letra de los expedientes.

N&P: Este juez afirma tener experiencia en las quiebras del puerto...

PLM: No lo sé. Estamos sorprendidos y muy apenados, no nos merecíamos el trato que recibimos. Pero lo peor es que no se cuide la posibilidad de reapertura de una fuente de trabajo tan importante para más de 350 familias de la ciudad de Mar del Plata. Realmente no entendemos la actitud del magistrado, y mucho menos encontramos un calificativo para las formas que utilizó hasta ahora.

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