El mandatario pasó por Cipolletti mientras en Bariloche proseguían la tensión y los enfrentamientos. Además, naufragó su consulta popular.
Días de mucha tensión y nerviosismo, sobre todo para el saízmo. Las consecuencias de lo ocurrido todavía están por verse, ya que en la ciudad lacustre persiste la tensión, y el dolor y la bronca que generó al accionar policial no menguarán en un futuro inmediato.
Tampoco se ha detenido la serie de reacciones que ha generado el, por ahora, muy vapuleado intento de reformar la constitución provincial durante 2010. El freno que puso el Superior Tribunal de Justicia (STJ) a la convocatoria a consulta popular para el domingo 27, dejó mal parado al Gobierno, que ha tenido que barajar rápido y buscar otros mecanismos para que la reforma prospere a lo largo del año.
Quiso el destino que el gobernador Saiz se hiciera presente en Cipolletti justo cuando todo este cúmulo de malas noticias estalló. La cruda realidad opacó la oportunidad que quería darse el mandatario para enumerar las distintas obras y gestiones que ha propiciado para la ciudad durante sus seis años de gestión.
La actividad central se desarrolló en el Club Cipolletti, donde la aceitada organización del Comité local consiguió reunir un buen número de empresarios, referentes de organizaciones intermedias, funcionarios y docentes de la educación provincial y universitaria, representantes de la cultura y las letras cipoleñas, y a unos cuantos dirigentes políticos de otras fuerzas.
La cena pintaba, días atrás, para un acto entre oficial y político común pero, como no podía ser de otra forma por los hechos que se vivían en la provincia, se cargó de cierta inquietud, lógica por el termómetro de la actualidad.
La administración de Saiz tendrá que proveerse ahora de prudencia y paciencia para enfrentar los complejos retos que le ha planteado la realidad. Y además tendrá que ser sumamente efectiva para dar respuesta y contener el malestar en Bariloche, y también para ver que hará para asegurar el futuro de su iniciativa reformista, en una Legislatura provincial que hasta ahora se le presenta como adversa.
Saiz, durante la cena, además de hacer mención de los hechos más candentes de la provincia, tuvo oportunidad de enumerar las diversas obras y acciones que ha podido concretar para la ciudad. En otro momento, sus palabras a este respecto hubieran tenido quizá otra repercusión. Pero, por esas cosas de la vida y por la conjunción de circunstancias adversas, el momento resultó muy difícil y complicado como para transmitir una buena sensación en materia de logros.
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