Un convenio entre el gobierno porteño y la empresa IMPSA planea emplazar un molino de viento de 100 metros de altura y aspas de 87. Los estudios de viabilidad están a cargo de la empresa. El proyecto aún no pasó por la Legislatura, y organizaciones vecinales afirman que daña el ecosistema.
Un aerogenerador es un molino de viento, como los utilizados desde el medioevo para moler cereal. Sólo que éste produce electricidad por medio de una turbina a la que el viento pone en actividad; esto es, la energía eólica, la energía cinética del aire en movimiento.
El viento, al mover las aspas, transmite energía mecánica a un rotor, una hélice. Esa energía mecánica da movimiento a un generador, generalmente un alternador trifásico. Un alternador es una máquina capaz de transformar la energía mecánica en energía eléctrica.
Hay diversos tipos de aerogeneradores, según su potencia, eje de rotación y clase de generador, entre otras características. En los parques eólicos se los instala suficientemente separados unos de otros en función del impacto ambiental que produzcan y las turbulencias generadas por el movimiento de las aspas.
En todos los casos, tienen un sistema para sincronizar la frecuencia de la electricidad que producen con la frecuencia de la red eléctrica a la que alimentan. En verdad, no es un sistema novedoso: ya en la primera mitad del siglo XX se producía energía eléctrica con rotores movidos por el viento. Era un método relativamente popular en Europa, pero se utilizaba en casas aisladas, de zonas rurales.
Productores de una energía considerada "limpia", el perjuicio ambiental provocado por el aerogenerador es fuertemente inferior al de otros medios de obtener energía. Esos perjuicios están dados sobre todo por el ruido de las aspas, la muerte de aves y la destrucción de poblaciones de quirópteros (murciélagos). Además alteran el paisaje y obligan a construir las infraestructuras necesarias para transportar la energía.
Para ser eficaces, esos aparatos requieren una velocidad mínima del viento de cuatro a cinco metros por segundo. Es la llamada "velocidad de corte", por debajo de la cual no hay suficiente energía para superar las pérdidas del sistema.
Inmediatamente después de anunciado el proyecto, el ministro de Medio Ambiente porteño, Diego Santilli, explicó que la Reserva Ecológica fue elegida para instalar el aerogenerador precisamente porque es uno de los parajes en los que el viento encuentra menos obstáculos para desenvolver su fuerza. Esas declaraciones, ahora, le dieron a la polémica uno de sus ejes.
La polémica
La instalación del molino se encargará a Industrias Metalúrgicas Pescarmona (Impsa), que se ha convertido en la compañía latinoamericana más importante en materia de energía eólica. Impsa tiene instalados generadores de ese tipo en Brasil, Uruguay, Venezuela, Filipinas y Vietnam, entre otros países, y produce su propia tecnología en su planta mendocina. En la Argentina montaron un parque eólico en La Rioja, con 12 generadores que abastecen a unas 300 mil personas. Ejecutivos de esa empresa indicaron que ya han comenzado los trabajos de medición de la intensidad de los vientos en la Reserva Ecológica.
En ese punto, precisamente, empieza la polémica. El ministro Diego Santilli dijo que el molino en cuestión se instalará "si los resultados matemáticos se confirman", porque, añadió, la Reserva "es el área que menos obstrucciones tiene para los vientos".
De inmediato, la Asociación Civil Por la Reserva - Vecinos Autoconvocados le hizo llegar una nota que, entre otras cosas, dice: "Si el único requerimiento para el montaje es un ‘resultado matemático', resulta sumamente dificultoso interpretar las reglamentaciones (que hacen al funcionamiento de la Reserva)... y los valores ambientales y paisajísticos que las mismas sostienen". La Asociación afirma, además, que "destacar ‘la menor obstrucción de vientos' como el factor que posibilita la instalación del montaje del aerogenerador en la Reserva Ecológica Costanera Sur, es negar su utilidad pública, ignorar la legislación vigente y desconocer su propia existencia".
De aves y otras yerbas
Por la Reserva indica los posibles perjuicios que el molino causaría a las más de 250 especies de aves que pueden avistarse en esa área protegida, y recuerda las recomendaciones de The Bird Life International, una prestigiosa organización internacional dedicada a la protección de las aves y sus hábitat. Según esa institución, "los principales efectos negativos de los parques eólicos sobre las aves son las colisiones con las aspas en movimiento, con la torre o con las infraestructuras asociadas (...) Por su parte, los rotores pueden causar lesiones debido a las turbulencias que producen (...) Si las aves son desplazadas de sus hábitats preferentes por esta causa, y son incapaces de encontrar lugares alternativos, puede disminuir su éxito reproductor y su supervivencia".
Además, la Asociación le pregunta al ministro si el Gobierno de la Ciudad tuvo en cuenta, entre otros, los factores siguientes:
1. La degradación del suelo por los trabajos de instalación del aerogenerador, como la remoción de tierra y la eliminación de vegetación (despeje y desbroce).
2. El impacto sobre el medio biótico, puesto que parte de la flora y la fauna se verá desplazada o eliminada.
3. Los efectos del ruido, tanto el mecánico como el aerodinámico.
4. Los peligros de accidentes por desprendimiento de las aspas.
5. Las interferencias electromagnéticas.
6. Otros peligros potenciales que ve Por la Reserva son el riesgo de caída de rayos y el de incendio, y el de derrame de aceite lubricante usado para mantener el sistema.
Una prueba piloto
En el Gobierno de la Ciudad explican que el aerogenerador es parte de un proyecto de diversificación de la matriz energética en la ciudad. La electricidad generada será propiedad del distrito federal, que podrá usarla para su propio abastecimiento o bien venderla a un mayorista para el interconectado nacional. El oficialismo porteño asegura que pretende avanzar hacia la reconversión de la ciudad en productora de energía, antes que consumidora. Actualmente, Buenos Aires tiene dos centrales que producen, entre ambas, 15 terawatts/hora, y sólo consume 11 terawatts. Son la Central Térmica Costanera y la Central Térmica Puerto, esta última en Dock Sud. Las dos consumen combustibles fósiles como gas, gasoil y fuel oil.
La de la Reserva Ecológica será apenas una prueba piloto. El proyecto de fondo es instalar, en algún lugar de la ciudad, un parque eólico con una cantidad de molinos a determinar. Literalmente, una idea que se la lleva el viento...

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