Molineros temen que se corte la cadena de pagos

Reclaman apoyo de la provincia para exigir que la nación les permita aumentar los precios del producto a salida de molino. Industriales resaltaron que, con los nuevos precios de la canchada, secaderos facturarían más de 1.500 millones en 5 meses, pero sólo podrán hacerlo si los molinos pueden pagar.
Representantes de las empresas más importantes del sector yerbatero coincidieron en la necesidad de trasladar los aumentos recientemente definidos para la materia prima, a los precios del producto a salida de molino. Argumentan que si así ocurriera, los beneficios se multiplicarían a distintas actividades de la economía provincial, pero advirtieron que de otro modo, el sector yerbatero se volvería inviable. Reclamaron el apoyo del Gobierno provincial y de los demás actores de la cadena yerbatera para lograr la liberación de los precios a salida de molino, controlados por la secretaría de Comercio Interior de la Nación.

“Estamos enfrentando problemas por el impacto de la suba de la materia prima que, por el momento, no se ha podido trasladar a los precios a salida de molino. Esto indudablemente creo que amerita un estudio y un trabajo conjunto desde el Gobierno, las empresas, los consumidores y las cadenas de comercialización”, resaltó Rubén Henrikson, de Rosamonte, durante la entrega de los premios Visión Misionera 2012, en la noche del martes.

El representante de la firma elegida como “empresa modelo” por hombres de nogocios de todo Misiones resaltó que “si se pudieran trasladar los nuevos costos a la salida de molino, habría un efecto multiplicador muy importante para la provincia. Ese es un tema que nadie está pensando profundamente”. Bajando ese concepto a números, Henrikson detalló que en los próximos cinco meses, la industria debería comprar unos 220 millones de kilos de canchada, lo que generaría ingresos por más de 1.500 millones de pesos a los secaderos, dinero que a su vez se redistribuiría entre productores, trabajadores y transportistas, entre otros, y produciría un incremento en la recaudación de impuestos provinciales y la dinamización del consumo.

El directivo planteó que ninguno de esos beneficios para la economía misionera se haría realidad si no se habilita a los molinos a cobrar lo que vale el producto que elabora. “De no ajustarse el precio de la yerba envasada a un nivel mínimo de 14 pesos por kilo, se provocaría un corte de la cadena de pagos, porque con las tasas de interés actuales es prohibitivo recurrir a una financiación, y llegaría la paralización de la actividad por falta de recursos”, alertó.

“Creo que entre todos tenemos que juntarnos y hacer que los precios realmente sean rentables para toda la cadena productiva”, argumentó.

Otro de los yerbateros que se manifestó en igual sentido fue Alfredo “Pancho” Szychowski, de la Cachuera SA, quien consideró que “reconocer un justo precio a la producción fue realmente positivo para la provincia, porque permitirían que ingresen unos 700 millones de pesos a ese sector, pero es incomprensible la pasividad, especialmente del sector político de la provincia, en no defender ese valor, para lo cual el industrial tiene que vender recuperando lo que va a pagar”.

El empresario propuso a Corrientes como un ejemplo, “allí el gobierno se pone al frente para defender no solo a los productores, sino también a la industria. No es justo que el consumidor pague un valor que irrisorio. Aún con los aumentos de las últimas semanas, la yerba sigue siendo más barata que los demás productos, especialmente sabiendo que el consumo percapita anual por habitante es de seis kilos, aunque valga 20 pesos por kilo, son sólo 120 pesos en el año, de los cuales de cuales el Estado se lleva el 25 por ciento del aumento”, indicó.

Escenario nacional y mundial

Henrikson alertó respecto a nubarrones en el clima económico nacional y mundial. “A nivel nacional hay algunos problemas generados principalmente por el impacto de la crisis mundial que nos está afectando, sumado a una inflación bastante superior a la mínimamente admisible y con tasas de interés muy altas que afectan seriamente la inversión. Los países con problemas exportan bienes y con ellos también exportan sus crisis, por lo que a veces es necesario fijar controles a las importaciones. La sustitución de importaciones en algunos rubros parece ser el camino, pero a mediano plazo y siempre y cuando haya planificación muy exhaustiva con fijación de metas claras y respetando acuerdos de bloques regionales.

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