Los industriales reconocieron que los aumentos que llegaron a las góndolas, se produjeron luego de que molineros anticiparan a sus clientes que irían subir los valores de la molida. Aseguran que el problema ahora es que los controles de la Nación les impiden trasladar a la yerba elaborada los mayores costos generados a partir del laudo.
De allí surge la explicación para la suba de alrededor de 100 por ciento que se registraron en los precios en góndola aún antes de que los nuevos valores de la materia prima entraran en vigencia.
El problema que enfrentan ahora los molineros, según afirman desde la cámara, es que todavía están bajo los controles de la secretaría de Comercio Interior, lo que impediría a algunas de las marcas de mayores ventas del país, aumentar los precios a salida de molino.
El titular de la entidad empresarial, Miguel Sniechoski, aseguró que si estas marcas no pueden trasladar a sus precios el aumento de costos generado a partir del laudo de Nación, las otras tampoco podrían hacerlo, por una cuestión de mercado y la actividad se volvería “inviable”.
Suspensiones
“Los socios indefectiblemente necesitan trasladar al mercado el aumento de la materia prima. Pedimos audiencia con ministerio de Trabajo de Misiones. Las empresas están analizando la posibilidad de reducir horas de trabajo y hasta suspender personal si no existe posibilidad de aumentar nuestros precios. Si a un molino pequeño le obligan a vender su producción almacenada a los valores de referencia anteriores, no podrá reabastecerse y se verá obligado a dejar de funcionar”, argumentó.
Los molineros realizaron ayer la tercera reunión desde que se conoce el laudo de Nación. En la oportunidad concensuaron una declaración en la que manifiestan que el precio de la molida debería se de entre 12 y 14 pesos por kilo, lo que elevaría a entre 20 y 24 pesos los precios en góndola.
“Nosotros no fijamos los precios de góndola, no somos formadores, nosotros compramos materia prima, la industrializamos y la vendemos. El formador de precio en esta oportunidad fue el Ministerio de Agricultura de la Nación, que definió 6,90 pesos para la canchada y nosotros tenemos que trasladar ese valor. Lo que pase de ahí para adelante no es nuestra responsabilidad”, indicó.
Control maldito
Sniechoski recordó que a causa de la política de control de precios que lleva adelante la Nación, ya cerraron varios molinos pequeños, por no poder cubrir sus costos. Indicó que otro de los efectos de ese proceso fue una importante caída en la producción es menor. “A febrero de 2008 teníamos en stock 41 millones de kilos más que hoy, entre secaderos, molinos, acopiadores y yerba elaborada en industrias. No es poca la diferencia, equivale a dos meses de consumo. Si esto sigue así vamos a tener que sacar yerba con muy poco estacionamiento”, explicó.
Como muestra de la incidencia de la industria yerbatera en la provincia, Sniechoski resaltó que “sólo las empresas de nuestra cámara elaboran 130 millones de kilos de yerba, que se mueven con transportistas misioneros y se envasan con paquetes fabricados en la provincia. Le damos trabajo en forma directa a 1.350 personas y pagamos más de 15 millones de pesos de Ingresos Brutos”.
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