«Me molesta y me duele que en la Argentina se piense que sólo puede gobernar el peronismo»

«Me molesta y me duele que en la Argentina se piense que sólo puede gobernar el peronismo»
El senador nacional del radicalismo, Ernesto Sánz, estuvo en Bolívar durante la semana, donde realizó varias actividades que tienen que ver con sus funciones de legislador y también político.
El legislador llegó a media tarde, brindó una conferencia de prensa en el Hotel San Carlos y luego se dirigió al comité de la UCR local para saludar a las nuevas autoridades y posteriormente fue a la Biblioteca Rivadavia a participar junto a Julián Domínguez de la jornada sobre la reforma del Código Civil y Comercial que organizó la Asociación de Abogados.

En el San Carlos, acompañado por el ex diputado nacional Juan Carlos Morán y por el concejal de la Coalición Cívica Gustavo García, Sánz brindó una conferencia de prensa extensa. Su presentador fue Morán.

Dijo el ex diputado: "Con el senador Ernesto Sánz hemos trabado en los últimos años, el comosenador nacional y yo como diputado nacional, fundamentalmente en alguna comisión bicameral como la de control de la corrupción, que fortaleció una relación que ya se había iniciado en el Partido Radical, y hace algunos meses atrás también estuvimos hablando de la necesidad de fortalecer la República frente al avance del kirchnerismo sobre los principios republicanos. Ernesto es uno de los ideólogos del acuerdo que se firmó entre más de 20 senadores para parar el intento de reforma constitucional y releccionista, y es uno de los dirigentes con más futuro dentro de la UCR y del arco opositor".

¿Cuál es el problema mayor que tiene la Argentina hoy, el institucional?

- Sin duda, yo soy un convencido que así como en muchas otras ocasiones la economía ha sido la que ha influido negativamente sobre la política o la vida institucional del país, ahora estamos en un momento a la inversa, es la política y los problemas de la política los que están influyendo sobre las otras áreas, fundamentalmente sobre la economía.

Y los problemas centrales desde la política son que hoy estamos asistiendo en la Argentina a un gobierno, que es el que tiene las riendas de la realidad y que puede modificarla y conducirnos hacia un horizonte a todos, que está muy encerrado, está leyendo muy mal lo que está pasando en el país. Y no sólo está encerrado por mala lectura, sino porque ha construido una visión de la realidad argentina totalmente divorciada de lo que pasa y se está encerrando tanto que se está consumiendo a sí mismo.

Desde la oposición hemos sido muy objetivos en elogiar en los primeros años del kirchnerismo algunos avances, este gobierno en estos últimos años está borrando con el codo algunas de esas cosas buenas.

Muchos critican a la oposición porque no parece haber un armado político capaz de contrarrestar al kirchnerismo…

- Creo que a cada cosa hay que tomarla en su debida dimensión, sería un necio si negara que la oposición tiene muchas falencias, la principal es no haber construido una alternativa que sea competitiva y que en esa competitividad le otorgue al sistema democrático una de sus fortalezas que es el equilibrio y la alternancia. Pero quien tiene la responsabilidad hoy, por mandato popular que se renovó hace un año, para poder transformar la realidad de los problemas más acuciantes que tiene la sociedad, es el gobierno; la oposición tiene la asignatura pendiente de construir una alternativa, esto se verificó el año pasado y fue un fracaso, ahora la próxima es el 2015, con una etapa intermedia en el 2013 que tiene que ver con el equilibrio de fuerzas en el Congreso que no es menor; pero mientras tanto hay un proyecto de gobierno que se votó el año pasado, que todavía tiene 3 años por delante, y ahí es donde está el centro de los reclamos de la sociedad.

Acá parece que los problemas de la Argentina son culpa de la oposición porque no construyó una alternativa, esa es una parte de la visión, los problemas graves son de un gobierno que está mirando para otro lado cuando la realidad lo está desbordando.

La presidenta plantea que su modelo es de inclusión y el de la oposición no, y no se ve a la oposición diciendo que esto no es así…

- Soy de los que no le cree al gobierno y disiento absolutamente cuando se planta como un gobierno progresista, un gobierno de centro izquierda, de inclusión. Esto pudo haberse verificado en los primeros años del primer kirchnerismo, y esto tiene una explicación: veníamos de un proceso de gravísimo deterioro, de una crisis profunda como la del 2001-2002, el gobierno se hizo cargo de un país con muchas dificultades pero también con muchas cuestiones que favorecían a este y cualquier gobierno, y que ellos lo supieron utilizar. Veníamos con un proceso pos devalua-torio, de industrialización en el país, con un tipo de cambio súper competitivo, con una agricultura en franca recuperación a partir de todo el complejo agroindustrial de la soja, y con un default, que si bien es un problema para el país, a cualquier gobierno le da el oxígeno necesario como una suerte de concurso preventivo.

Obviamente que el gobierno de aquellos momentos lo utilizó bien y estableció tres buenos pilares con los cuales se pudo avanzar en la inclusión, en la recuperación de la economía y en programas sociales que no existían como la asignación universal por hijo. Los tres pilares eran el superávit fiscal, superávit de la balanza comercial y tipo de cambio competitivo. Nada de eso se verifica hoy, y precisamente por eso lo que la presidenta aparece mostrando como una virtud o como un autoelogio de su gobierno, en realidad es un problema que tiene; acá se han perdido 100 mil puestos de trabajo en los últimos 18 meses, las economías regionales han perdido competi-tividad de manera escandalosa.

Y al no tener el estado superávit fiscal, se está comiendo las cajas, ya no quedan más. Lo que antes era una caja natural que le permitía al gobierno hacer políticas sociales y demás, que se la daba el superávit, ahora para poder cubrir ese bache primero se echó mano al Anses, después fueron por el Banco Nación, después fueron por el Banco Central y las reservas, luego fueron hacia la maquinita de hacer billetes de la Casa de la Moneda, y cuando eso se acabó fueron a buscar otra maquinita a Chiccone, con lo cual hicieron bingo, otra maquinita nueva y taparon un fenomenal escándalo de corrupción que pone en vilo a los más altos funcionarios del poder. Mientras esto ocurre en la realidad, vemos que la presidenta sigue hablando de un país que no existe.

Y todavía faltan 3 años de gobierno…

- Y faltan 3 años, y con un problema político enorme que tienen todos los gobiernos populistas: la sucesión. Porque el populismo se nutre de un liderazgo fuerte, excluyente, exclusivo, que no tiene discusión, no hay nada debajo, pero hay un punto en el que por razones biológicas o razones legales, en este caso la última porque hay una Constitución que prohíbe la re-reelección, el populismo está en crisis, tienen este problema que no pueden resolver y no lo van a resolver.

Los 28 senadores y los 107 diputados que firmamos el otro día el compromiso de no votar la reforma de la Constitución le dijimos a la sociedad y al gobierno que hasta el 2013 no lo van a resolver, y la sociedad tiene la palabra si lo podrán resolver o no a partir de la elección del año que viene.

¿Qué necesita el kirchnerismo en porcentuales para llegar a tener mayoría propia para reformar la Constitución?

- Se necesitan los dos tercios de los votos en ambas cámaras, para eso el kirchnerismo necesitaría hacer el año que viene una elección parecida a la que hizo la oposición en 2009.

Estiman los economistas que en marzo o abril la curva de la economía va a subir, ¿esto puede significar que se intenten adelantar las elecciones?

- Le fue muy mal al gobierno en la experiencia anterior cuando adelantó ya una elección en 2009; pero no creo para nada que haya posibilidades de una mejora de la economía, porque no tiene que ver con el viento a favor que pueda venir de afuera, en realidad el viento a favor lo tenemos ahora con una soja a más de 600 dólares la tonelada.

El problema es adentro de la economía argentina, cuando un gobierno niega la inflación, en el Presupuesto nacional avanza con una pauta inflacionaria del 9 por ciento cuando todos sabemos que está por arriba del 25, que el propio gobierno con otros actos reconoce como homologando los convenios colectivos de trabajo y los aumentos de sueldo. Esa inflación está carcomiendo la competitividad de la economía y el gobierno todos los días da señales aberrantes, absurdas, como cada vez que Moreno agarra la birome y saca alguna de esas absurdas resoluciones en la Secretaría de Comercio, y eso genera una fuga de capitales, no sólo se van los de adentro sino que no vienen los de afuera, no hay inversión, ¿cuáles son las razones objetivas para pensar que la economía va a funcionar? Al contrario, todo indica que vamos a entrar en un amesetamiento que va más hacia la baja que hacia la recuperación.

Que el gobierno puede manejar más dinero de recaudación, puede ser, hay dos fenómenos, los dos son artificiales: por un lado la plata que ingresa de la maquinita, y por otro lado la plata que ingresa del propio aumento de la recaudación por inflación, el impuesto que más recauda el gobierno es el IVA, y el IVA se nutre de un fuerte impacto inflacionario. Pero eso es pan para hoy y hambre para mañana, tiene poco sustento.

El radicalismo a principios de los 2000 fue generador de una serie de dirigentes que conformaron otras alianzas electora-listas, hoy muchos están volviendo al partido, ¿cómo ve este regreso?

- Yo con los pies sobre la tierra digo que para construir una alternativa competitiva, coherente, que no sólo pueda ganar una elección sino gobernar el país del pos kirchnerismo, con el radicalismo solo no alcanza, y eso espero que lo entiendan todos los dirigentes que están en mi partido, porque de lo contrario sería una necedad, cualquier alternativa con estas características que nombré necesariamente tiene que tener al radicalismo adentro, con el radicalismo solo no alcanza; pero debe existir un radicalismo que esté dentro de esa conjunción.

La Alianza no fue el mejor ejemplo…

- Era otra Argentina, era otra dirigencia, era otra realidad. No estoy conforme con aquel gobierno, yo era intendente en aquel momento, no todos reaccionamos de la misma manera, De la Rúa se fue, yo me quedé los 4 años, goberné, pagué los sueldos, hice cosas, y como yo hay cientos de dirigentes radicales de mi generación que miran hacia atrás, ven lo que se hizo con la Alianza y no quisieran de ninguna manera repetirlo; pero como miramos hacia adelante y queremos construir una argentina diferente, estamos recorriendo el país, caminando con una visión esperanzadora, y creo que se puede construir algo más sólido y potente que ese recuerdo.

¿Los legisladores no pueden reformular el Código Penal para combatir la inseguridad?

- Hace unos días este tema lo discutimos 7 horas en el Senado tratando una Ley que estable un endurecimiento de todo el proceso vinculado a los condenados por los delitos contra la integridad sexual, endurece el proceso de libertad condicional, libertad asistida, beneficios, etc.

El problema en la Argentina no es legislativo, leyes tenemos, y algunas de ellas tienen más dureza que los de otros países, sobre todo después de lo de Blumberg. Acá el problema son los jueces penales, porque en la Argentina desde hace muchos años, los abogados que luego se transforman en jueces vienen imbuidos de una corriente doctrinaria que tiene como vértice a un juez de la Corte que es Raúl Zafaroni, y lo digo sin ningún empacho, que ha imbuido a muchos hombres del derecho de una doctrina o teoría del garantismo que podrá ser muy buena en la teoría; pero que no tiene nada que ver con la realidad argentina, y no estoy hablando de mano dura ni que me estoy corriendo para la derecha, pido que esa teoría del garantismo se ponga con los pies sobre la tierra y pueda tomar decisiones que se vinculen con la realidad.

Pero ese juez al que le pedimos eso, si estuviera acá sentado, nos diría que él va a ser más duro y cuidado; pero que quiere que haya un Estado que garantice un sistema penitenciario que dé las herramientas para que cuando tenga que sacar en libertad a una persona esté resocializado y reintegrado a la sociedad, y el sistema penitenciario, que eso es culpa de la política, deja mucho que desear. Acá hay mucho para trabajar; pero lo que uno ve es que no se hace.

En diciembre Argentina puede llegara caer nuevamente el Default y tiene que rendir cuenta ante el FMI sobre los números del INDEC… - El Fondo Monetario Internacional es una institución muy devaluada, en muchas de las cosas que el gobierno ha hecho respecto al FMI yo me pongo del lado del gobierno, en lo que no me pongo del lado del gobierno es en la tozudez de no haber tenido una estrategia para arreglar la porción de deuda que no entró en el canje. Hace 10 años que sabemos que están los fondos buitres, por eso el gobierno ahora no se puede hacer el sorprendido y hacer demagogia diciendo que no va a pagar. Esto salta a raíz de lo del juez Griesa y lo de la Fragata Libertad por una negligencia del gob2ierno.

¿Qué análisis hace del 8N?

- Creo que es un mensaje diverso como diversa era la sociedad que estaba en la calle, nadie puede hacer un análisis unificador, ni de la gente que estaba, sus intenciones y por lo tanto el mensaje. En cuanto a los destinatarios, un gran destinatario es el gobierno, la gente quiere una democracia de una calidad diferente, de una densidad diferente, no quiere estar todos los días sometida a la pelea. Hay un gran mensaje a la oposición, sin dudas, para que construyamos una alternativa competitiva porque la elección del año pasado, en la que el que ganó le sacó 40 puntos al segundo, hace que no funcione ninguna democracia. Para los jueces también hubo un mensaje, mucha gente está cansada de ver a la Justicia mirando para otro lado y que en la Argentina haya una impunidad exasperante sin parangón.

¿Quién gane en 2013, y parece que el oficialismo no será, tendrá que enco-lumnar detrás suyo a toda la oposición de cara a 2015?

- No sé si será tan así, desde luego que contará con cierta ventaja. Me parece que después del 2013 hacia el 2015 nace una obligación mayor, ahí está el desafío de la oposición. Mucha gente que reclama que vayamos juntos el año que viene, y sería un error, en 2013 hay que mirar los grandes distritos y ahí poner el acento para que haya legisladores que se sienten en el Congreso detrás de un objetivo común; pero cada uno conservando su identidad; pero hay que verificar que sean legisladora que luego se sienten y sean coherentes con el voto, a mí me extraña lo de Felipe Solá en las últimas votaciones, dándole quórum y apoyando al gobierno.

¿Qué panorama ve en los distritos que está recorriendo?

- En el interior del país hay mucha preocupación por la situación económica, hay un deterioro de la actividad económica, en algunos lugares agravado por circunstancias naturales como las inundaciones en la provincia de Buenos Aires.

La unión de cada al 2015, ¿tiene límites? Uno recuerda lo que pasó el año pasado con Francisco de Narváez…

- Creo que hay un espacio que no hay límites, que es en el de los acuerdos institucionales para defender las instituciones, para defender valores, derechos, esto de la firma de los senadores y diputados. Ahora, de cara a una construcción electoral de gobernabilidad en 2015, a la luz de algunas experiencias, lo que hay que buscar son dos palabritas que empiezan con c: competiti-vidad y coherencia.

¿Esa unión tiene que tener necesariamente una pata peronista para que no pase lo que pasó con De la Rúa?

- Hombres que vengan del peronismo, que tengan una visión de ese progresismo republicano, absolutamente; pero no como una condición. Me molesta y me duele que en la Argentina se piense que sólo la puede gobernar el peronismo o alguien que tenga al peronismo adentro, el día que nosotros nos desprendamos de ese mito y lo podamos demostrar…

Posibilidades tuvieron…

- Creo que si hubieron posibilidades y no se aprovecharon, no quiere decir que no se puedan aprovechar en el futuro, si fuera por eso, el propio peronismo está dando algunas señales, si fuera por eso, después de López Rega se tendrían que haber ido todos del país.

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