No soluciona la cuestión de fondo, pero frena el millonario drenaje de fondos que la firma Tecsa –que hoy sólo se dedica a litigar contra la Municipalidad de Córdoba– generaba en la recaudación propia del municipio.
En el Palacio 6 de Julio no queda una sola computadora provista por Tecsa. El sistema informático de la segunda ciudad del país da vergüenza, y sin embargo el municipio en los últimos años ya pagó más de 80 millones de pesos. Ahora la firma pretende otros 123 millones en concepto de intereses, a lo que habría que sumarle otra millonada por honorarios. En un desafío al sentido común y a las garantías jurídicas, un fideicomiso se estaba cobrando en cuotas de 10 millones de pesos mensuales una sentencia judicial que no está firme.
A la trama judicial todavía le faltan muchos capítulos. Pero esta historia que sólo dejó pérdidas para la ciudad tiene mucho pasado y demasiados interrogantes sobre la naturaleza del contrato original; sobre los intereses que definieron su firma, su rescisión y su judicialización; y sobre el empeño que pusieron las últimas tres gestiones a la hora de la defensa. Tal vez la Comisión Investigadora que trabaja en el Concejo logre algunas respuestas.

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