El intendente electo apuesta a la obra pública para modificar la realidad económica de su comunidad. Además, pretende dar respuestas educativas y culturales a los jóvenes.
¿Cómo se prepara?
Bien. Con toda la ansiedad para encarar lo nuevo que se viene para Senillosa.
¿Cuáles son los principales objetivos?
El más importante que queremos encarar es la obra pública, que tanta necesidad tiene la localidad. Entre los puntos que queremos encarar están las obras de asfalto, comenzar a corto plazo la construcción de la escuelita especial, gestionar una nueva escuela primaria y la ampliación de la EPET Nº 18.
¿Comenzó gestiones para estas obras?
Sí. Este momento de transición nos sirvió para poder recorrer sin la presión de estar en la función y ahí vimos el grave problema de cloacas que tiene Senillosa. Este tiempo me permitió moverme para gestionar una nueva planta de tratamiento cloacales para todo el ejido, que ya está tramitada en Buenos Aires, en el Ente Nacional de Obras Hídricas de Saneamiento (Enohsa). Está para darle el último empujón y que salga, con fondos nacionales.
¿Qué lineamientos políticos bajó a su equipo?
Más allá de la obra pública lo que queremos es amigarnos con las instituciones, sabemos que el Gobierno y la gente están muy distanciados. Queremos hacer un Gobierno participativo, escuchar a los vecinos, a los presidentes barriales, a las escuelas y planificar entre todos una política que beneficie a toda la comunidad.
¿Qué necesita Senillosa?
Nuestra comunidad está muy preocupada por la situación de los jóvenes. Hace una semana mataron a un chico, la droga avanza a pasos agigantados y todos los que tenemos la responsabilidad de conducir a un pueblo miramos para el costado y esto hay que enfrentarlo.
¿Cómo?
Lo vamos a enfrentar formando equipos interdisciplinarios con profesionales y las comisiones barriales. Creo que esto tiene que ser un compromiso desde la intendencia, del vecino y de la Policía, la responsabilidad es de todos. Si nos involucramos en la realidad de los jóvenes puede cambiar la situación.
Una de las obras que voy a anunciar es la Casa de la Juventud de Senillosa, donde queremos trabajar con becas y capacitaciones, queremos darle participación en la intendencia porque ellos tienen pilas e ideas.
¿Será algo político o recreativo?
Queremos que el joven tenga un lugar para expresar lo que quiere, lo que necesite de los que conducimos la ciudad. En Senillosa no hay universidad y muchos tienen las ganas y la capacidad pero no pueden llegar por la cuestión económica, queremos canalizar esto. También, ellos nos plantean que es una ciudad dormitorio, que los fines de semana no hay nada para hacer, queremos recuperar los espacios culturales.
¿Cómo fue la transición con Raúl Béttiga?
El diálogo con Béttiga no ha sido bueno en estos años, todos lo saben pero no intento criticar, sino que quiero calmar las aguas y llegar a un buen puerto. En el pueblo dicen que se están haciendo cosas para perjudicar lo que se viene pero yo no manejo hipótesis, me manejo con papeles en mano.
¿Entonces no sabe cuál es la situación del municipio?
Todavía no vi nada. Sé algunas cosas que vi en Hacienda o en otros ministerios pero nada de parte de Raúl. Recién hoy (por el viernes) se juntan los apoderados legales y contables de él y los míos para comenzar la transición, así que espero tener la semana que viene un veredicto. De todas formas una cosa son los papeles y otra es cuando te sentás y ves la realidad. Esa radiografía la tendremos el 20 de diciembre.
¿Cuál es la situación financiera del municipio?
Deberemos estar rozando los 600 empleados. Sumado a esto, cada gestión viene con su equipo de trabajo, así que esto va a incrementar la planta operativa. Sé que mucha de la gente que acompañó este tiempo a Raúl se va a quedar como planta, este problema hay que tenerlo en cuenta cuando hablemos con Hacienda. La planta se incrementa, esto es un hecho.
¿Y qué piensa hacer al respecto?
Como primer objetivo a largo plazo tenemos que arreglar la tarifaria de la localidad. Somos una localidad subsidiada por Provincia y mi objetivo es empezar a trabajar fuerte con la tarifaria de las 18 empresas que están en nuestro ejido para no tener que ir tanto a golpear la puerta a Neuquén. El primer trabajo que quiero que se haga es que el Concejo apruebe la tarifaria, charlar con las empresas y que se apruebe en los primeros meses. La idea es cambiar la forma de hacer política, para no ser tan dependiente e intentar tener autonomía con los recursos propios.
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