Modificarían la norma sobre las fumigaciones

"Vamos a generar una ordenanza superadora", sintetizó Silvio Bonafede tras el encuentro de los concejales con profesionales del INTA Rafaela. Los cambios no alterarían los límites agronómicos actuales pero sí buscarían incorporar el concepto de "buenas prácticas agrícolas" y más controles.
El Concejo Municipal de Rafaela podría avanzar hacia una nueva ordenanza que regule la aplicación de productos agroquímicos en los campos del distrito quizás sin modificar los actuales límites agronómicos sino que poniendo el foco en los controles y en que los productores incorporen “buenas prácticas agrícolas”. Al menos así lo anticipó el concejal Silvio Bonafede tras la reunión que junto al resto de los integrantes del cuerpo legislativo mantuvo con profesionales del INTA Rafaela.

El Concejo Municipal inició una ronda de consultas con los distintos actores relacionados con las fumigaciones en las áreas rurales y semirurales luego de un pedido de la Asociación Amigos de la Vida para que se amplíe el actual límite agronómico fijado en 200 metros del casco urbano hasta los 800 metros y que se prohíban las fumigaciones aéreas (hoy día se pueden realizar a partir de los 3.000 metros de la ciudad).

“Este es un tema sensible. Queremos la mayor cantidad de elementos para legislar correctamente”, expresó el titular del Concejo, Jorge Maina, en la apertura de la reunión con los profesionales del INTA Rafaela: los ingenieros agrónomos Jorge Frana y Oscar Keller y el licenciado en Biodiversidad, Federico Massoni.

Frana explicó la experiencia acumulada en siete años de trabajo en un campo de INTA. “Hacemos un manejo integrado de plagas, que no es otra cosa que buenas prácticas agrícolas. Es decir, hacemos un seguimiento periódico entrando al campo y tomamos muestras para evaluar la concentración de insectos por metro cuadrado, lo que permite evaluar si habrá daño o no en el rendimiento. Si se advierte que es necesario fumigar, entonces se elige el agroquímico que provoque el menor daño ambiental”, sostuvo.

Maina consultó cuál es la realidad en el resto de los campos. “El agroquímico se utiliza en todo el país pero no se adopta un manejo integrado de plagas que es un sistema intensivo que obliga a visitar el campo cada semana para hacer el control. La realidad es que el productor, cuando ve un gusano, directamente fumiga sin evaluar si ese bichito afectaría el rendimiento”, respondió Frana.

En este sentido, atribuyó esa “propensión” a fumigar a “una forma de hacer las cosas que tienen los productores desde hace muchos años”, algo así como una cultura instalada y que también es fogoneada por la industria que fabrica los agroquímicos. Frana admitió que “hay mensajes contradictorios, por un lado el INTA promueve un manejo integrado de plagas que requiere el trabajo continuo de un profesional y por otro la industria le dice al productor que fumigue y se olvide de los bichitos”.

Por su parte, Keller afirmó que “muchas aplicaciones de agroquímicos se hacen innecesariamente” al tiempo que descartó que en la actualidad se utilicen “productos de banda naranja”, los de mayor toxicidad. Asimismo, consideró que “el límite agronómico es secundario, lo más importante es hacer un control para que la aplicación se haga en forma correcta”. También reconoció que “no siempre detrás de una fumigación está la receta agronómica”, por lo que se deben ajustar los controles que hacen municipios y comunas.

Por eso también se calificó como importante generar reuniones obligatorias periódicas entre el Municipio y los aplicadores para mejorar el funcionamiento del sistema en general. Tampoco se descarta la posibilidad de sistematizar la información sobre la cantidad de aplicaciones que se realicen en el distrito y divulgarla cada año. “Esto debe ser información pública también”, agregó Bonafede a este Diario. Otro punto a analizar podría ser establecer vínculos con las comunas de los distritos vecinos (Bella Italia, Lehmann, Roca y Susana) para al menos “coordinar acciones e impulsar acuerdos”.

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